14 jul 2014

Nos amenaza el Tratado de Libre Comercio



¿Alguien ha oído en la campaña de las pasadas elecciones europeas al PP o al PSOE hablar del Tratado de Libre Comercio entre la UE y EEUU? Ni palabra. ¿Por qué? Porque es un secreto. ¿Por qué es un secreto, si ya se está empezando a vender la criatura como que va a traer crecimiento, progreso y cientos de miles de puestos de trabajo en toda Europa y, de forma significativa, en España? Porque es mentira.


Veamos en qué consiste el prodigioso Tratado. Lo haremos de la mano de las explicaciones que hace en un vídeo el profesor Juan Torres. El comercio internacional se condiciona a través de tres tipos de medidas que tratan de proteger la producción propia y el comercio interior:

1.     Mediante impuestos o aranceles a los productos que vienen de fuera. Al encarecer estos productos se reduce su efecto negativo sobre el consumo de los productos internos.
2.     Limitando el contingente, es decir la cantidad de productos que llegan al mercado nacional.
3.     A través de normas y regulaciones para proteger la salud, los intereses del consumidor y el medio ambiente.

Según parece, las dos primeras medidas no afectarían demasiado al intercambio comercial entre ambas zonas. Pero en cuanto a las normas y regulaciones, el efecto sobre los países europeos puede ser muy, muy perjudicial, si lo valoramos desde el punto de vista del interés general y no de las grandes empresas. No va a consistir en aplicar, en beneficio de la ciudadanía, lo mejor de las políticas económicas de las dos partes. Será todo lo contrario. Veamos qué pretende el Tratado en cuanto a las regulaciones:

A) Imponer en Europa la equivalencia en las normas. Claro está, suavizándolas como en EEUU, que son muy poco garantistas. El poder de las multinacionales  no admite  que se pongan límites a sus beneficios, con lo que el consumidor queda muy desprotegido en cuanto a derechos laborales, salubridad de los productos, respeto al medio ambiente...
 B) Proteger la inversión. Es decir, frente al interés general que ha de proteger el Estado, se va a favorecer el interés privado. Esto conduce a que los Estados indemnicen a las grandes empresas cuando se consideren perjudicadas por las decisiones de los gobiernos.
C) Otorgar poder a tribunales específicos (casi secretos), que, por encima de las leyes nacionales, puedan exigir la compensación de los supuestos perjuicios causados a las multinacionales. Eso, como ya va siendo costumbre, con el dinero de nuestros impuestos que deberían ir destinados a recuperar el vapuleado estado del bienestar.

Con estas condiciones, ¿qué nos espera a los pueblos de Europa? ¿Afectará a nuestras vidas? Nos tememos que, si no somos capaces de evitarlo, van a ocurrir cosas como estas: Recortarán todavía más los salarios y los gastos sociales públicos en beneficio de las empresas privadas. Se impondrá la práctica extractiva del fracking para la obtención de gas y petróleo, sin valorar su alto poder contaminante sobre el entorno natural y las poblaciones, obstaculizando el desarrollo de las energías renovables y limpias, para imponer sus patentes.  Hundirá la naciente agricultura ecológica al invadirnos con productos transgénicos, cuyos efectos sobre la salud y el medio ambiente no interesa que se conozcan. Desaparecerán las etiquetas informativas que ahora exige la UE. La UE también exige probar que un producto no perjudica la salud ni es contaminante, pero en EEUU es el consumidor o el Estado el que tiene que demostrar que es perjudicial. Esto ha causado muchísimas muertes en el país americano por productos contaminados con aditivos muy insanos, como las hormonas en la carne, entre otros miles de tratamientos químicos, potencialmente cancerígenos, prácticamente desregulados. En la UE, por el momento, se ofrecen mayores garantías porque se hace un seguimiento desde el lugar de producción hasta el de su comercialización y venta…

Esta es la realidad que va a provocar este tramposo Tratado. Y se va a vender como el maná que nos va a traer desarrollo económico, más riqueza y empleo masivo. Pues bien, la experiencia con otros tratados similares en el comercio global han demostrado que han causado mayor riqueza a las grandes multinacionales, a costa del empobrecimiento de los pueblos.


La propaganda atacará, como siempre, a los que denuncien tanto engaño y serán demonizados, como ya estamos viendo que ocurre con quienes se atreven a cuestionar a los que mandan en el país como si fuera su cortijo ¿Queremos parar esto?  ¿Desde el sofá? ¿Seguiremos dejándonos engañar? Quizás haya que pensarse más seriamente si el silencio o el voto equivocado nos librarán de esta tiranía. 

23 jun 2014

Córdoba enloquece

Ayer, 22 de junio de 2014, al final de la tarde, un estruendo ensordecedor de bocinas, gritos y petardos inundando las calles de la ciudad nos sorprendió sin saber a qué podía deberse tanta muestra de jolgorio. 

¿Por fin los cien mil parados cordobeses habían encontrado empleo? ¿O es que los cientos de desahuciados habían recuperado sus casas? ¿Se trataba quizás de que los ladrones de guante blanco habían entrado en masa en la cárcel? ¿Podría ser que el gobierno hubiera anunciado que de ahora en adelante  aplicaría políticas pensando en los que menos tienen obligando a que los más ricos paguen las consecuencias de la crisis económica que ellos provocaron? ¿A ver si Felipe VI se ha cansado de reinar y acaba de abdicar? ¿No será más probable que la ciudadanía haya comprendido por fin que si no se rebela contra las políticas injustas e inhumanas todo irá empeorando?

No tardamos en enterarnos de que la cosa era de mucho mayor calado: El equipo del Córdoba C. F. acababa de empatar el partido contra Las Palmas, lo que suponía que la temporada que viene jugaría en Primera División, para lo que había tenido que esperar 42 años. Me alegro. ¡Enhorabuena!



15 jun 2014

Monarquía o República



No cabe duda de que la monarquía, presentada como única alternativa, fue refrendada por el pueblo español en 1978. Pero aquellas circunstancias históricas (la amenaza del ejército con vocación golpista era real) no permitieron arriesgar que se planteara si monarquía o república. Así que, aunque la monarquía venía impuesta por el régimen franquista, casi todas las fuerzas políticas de ideología republicana consideraron que, en ese momento, el objetivo prioritario era conseguir la democracia.

Sobre aquella decisión forzada planea una sombra de legitimidad. Como actualmente aquella amenaza no existe, parte de la ciudadanía (ante los últimos síntomas de que el régimen ha entrado en una fase de decadencia y desprestigio puestos de manifiesto en la forma inhumana de gestionar la crisis al tiempo que han ido aflorando los escandalosos casos de corrupción que están afectando a todas las instituciones, incluso a la hasta hace poco mantenida como ejemplar Casa Real, cuyo colofón ha sido la abdicación del Rey) ha manifestado su vocación republicana y pide la celebración de un referéndum.

Puede que aún permanezcan sobrevolando en el inconsciente de las masas aquellos fantasmas que creó la España franquista para justificar su golpe de estado y que la mayoría en este momento siga recelando de la república, y sea partidaria de la monarquía. Razón de más para que todas las fuerzas políticas consideraran ese referéndum como la última pieza que completaría el ciclo de la construcción democrática al ser aceptado el resultado por unos y otros sin que se impusiera la voluntad de una parte de la ciudadanía silenciando a la otra. Si se diera esa normalización jurídica y democrática, contribuiría a desterrar de la memoria colectiva española la perversa idea histórica, alentada por las élites dominantes, de que la república es sinónimo de caos. 

Aunque la mayoría apoyara la sucesión dinástica, los partidarios de la república podrían ir concienciando a la ciudadanía en los principios legítimos de esa cultura política a través del debate social y una formación profunda y responsable. Sin esos requisitos, un sistema republicano tampoco garantiza una democracia plena. 

Paradójicamente, una monarquía parlamentaria (pese a su anacronismo y contradicción en su término) con la transparencia y controles debidos, puede desarrollar (como ha ocurrido hasta ahora en las del norte de Europa) un sistema razonablemente democrático. Desde luego, en igualdad de transparencia y de responsabilidad de las instituciones públicas, unido a la madurez y participación ciudadana, la forma auténticamente democrática es sin duda la república. 

2 jun 2014

España en la encrucijada

El Rey acaba de abdicar hoy mismo. Habría que preguntarse por los motivos, ya que hace algo más de una semana aseguró que agotaría su reinado. Ni su salud ni los escándalos que han afectado a la Casa Real parecen ser los desencadenantes de tal decisión. Ni siquiera que las encuestas señalen que una gran mayoría de la ciudadanía suspende a la Corona.

Actualmente, la amplísima mayoría parlamentaria que respalda la sucesión en la persona del príncipe Felipe garantiza la continuidad de la Monarquía. Los resultados de las elecciones del 25-M al Parlamento Europeo han podido desconcertar a los dos partidos mayoritarios y hacer temer que, si continuara la tendencia, no alcanzarían la mayoría suficiente en las próximas generales que pondría en peligro la sucesión y con ello la propia Monarquía.

Así que todas estas circunstancias que confluyen con una crisis de todas las instituciones sumadas a la crisis económica y al hartazgo de una ciudadanía abandonada por los gobernantes han podido propiciar una estrategia que se podrá vender como una etapa ilusionante de cambio y que puede resucitar los decadentes sentimientos patrióticos en torno a la Monarquía. Si se sigue imponiendo la actual tendencia anticonstitucional de consolidar un Estado confesional, podriamos ver resucitar una vieja troica: Dios, Patria, Rey.

La construcción de un Estado es responsabilidad de todos los ciudadanos y ciudadanas que lo constituyen. Si los políticos gozaran de una verdadera vocación democrática, tendrían la congruencia de devolver al pueblo la voz y el voto para que decidieran libremente sobre la forma de Estado que desean para España. 

18 may 2014

¿ESTA EUROPA?



El próximo día 25 podremos elegir a los miembros del Parlamento Europeo. Será un error abstenerse. Esa decisión dejaría vía libre a populares, socialdemócratas y similares --los que han impuesto sus ruinosas políticas neoliberales-- para seguir empobreciendo a los pueblos, aumentando el desempleo y los recortes sociales, consiguiendo su fin: aumentar el poder del capital financiero a costa de desmantelar el tejido productivo de los países del sur.

Quienes deseen superar la maldita crisis no pueden apoyar a los que nos la han traído. Hay que intentar confiar en los que proponen cambiar radicalmente de políticas. Puede ocurrir que finalmente nos engañen o que se vean impotentes ante la todopoderosa presión de los llamados mercados, pero hay que confiar en esta opción porque es la única posibilidad que nos queda de escapar de las garras de la madrastra en que han convertido a Europa. Para muestra puede que sirva este ejemplo: El Sr. Olli Rehn, Comisario de asuntos económicos y monetarios de la UE, no se cansa de repetir que la causa de la crisis en España se debe al alto déficit y que por lo tanto hay que aplicar severas medidas de austeridad, o sea recortes, recortes, recortes… Bueno pues dicho Sr. miente o es un incompetente porque, cuando empezó la crisis, España gozaba de superávit; además la deuda no llegaba al 40 por ciento, hoy, después de aplicar las “milagrosas” medidas, está rozando el 100 por 100 del P.I.B. Y los medios, que en su mayoría son la voz de su amo, difunden estos dogmas y se quedan tan a gusto. Así la ciudadanía desinformada, por más que sufra, no se saldrá del redil.


Con este increíble descaro, falacia y connivencia de los neoliberales, el capitalismo salvaje ha conseguido anular los marcos constitucionales y, con ello, los sistemas democráticos. Nada se podrá hacer que afecte a los intereses del capital. Si no lo remediamos, el inminente Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea supondrá otra vuelta de tuerca más contra los pueblos de Europa. Las grandes empresas multinacionales impondrán su ley del mercado sobre las leyes nacionales, exigiendo y obteniendo indemnizaciones costosísimas en aquellos casos en que sus beneficios se vean afectados, como ya está ocurriendo. Eso exigirá reducir aún más los salarios, seguir recortando gastos sociales, ignorar los desastres medioambientales y seguir haciendo propaganda de que se está recuperando la economía mientras la ciudadanía se hunde en las míseras condiciones del tercer mundo.


¿Qué podemos hacer? ¿Qué Europa querríamos construir? Estamos en una encrucijada en la que el Parlamento Europeo, cuyo poder es limitado, hay que reconocerlo, va a tener más competencias para elegir a los miembros de la Comisión Europea. Aunque Europa está lejos de constituir un sistema democrático participativo, hay que tratar de conseguir que, al menos en el Parlamento, aumenten las fuerzas políticas que remen en sentido contrario. Lo que venga después ya se vería.

Eso solo se puede alcanzar mediante el voto responsable. Si los pueblos ponen voluntad en liberarse de este sistema esclavista, será posible. De lo contrario habrá que aguantarse con lo que nos ocurra.


En entradas anteriores hemos dado cuenta de los acontecimientos que han tenido lugar en El Centro Social Acampada Dignidad Rey Heredia. Se anunciaba la orden judicial de desalojo para la primera semana de mayo. Pues bien, nos alegra decir que la Audiencia Provincial ha respondido al recurso presentado revocando la orden de desalojo preventivo. Es un éxito de quienes han creído en la fuerza que proporciona la voluntad del pueblo unido por una causa justa.


Cambiar el futuro de Europa puede que esté también a nuestro alcance si creemos en el poder que, de momento, tenemos con nuestros votos, si analizamos con buen criterio las opciones y la mayoría acierta con la elección adecuada. Se puede comprender que en España quienes hayan sido imbuidos hasta las entrañas de sumisas consignas azules sientan injusta aversión por el rojo emancipador y solidario, pero también está la opción del sendero verde de la concordia con la naturaleza.

5 may 2014

¿Qué hacemos?


Habría que preguntarse cómo es posible que una minoría poderosa imponga en todo el mundo, y en Europa especialmente en los países periféricos como España, políticas que enriquecen más a los ricos y  provocan cada vez mayor pobreza, hambre y sufrimiento, sin que la gran mayoría reaccione. Puede que esto ocurra, no solo por ignorancia, por miedo o por indiferencia sino, por falta de cultura democrática que debe basarse en la defensa colectiva de los derechos y el cumplimiento de los deberes cívicos.
Se necesita un compromiso enérgico de la ciudadanía para alcanzar esa meta. Para la lucha por los derechos existen múltiples opciones no violentas. Es cuestión de coger fuerza y decidirse a recuperar la dignidad, porque nosotros no tenemos la culpa de lo que nos está pasando.  Este es el sentido que tiene la propuesta que se presenta a continuación.

 Actividad para potenciar la conciencia cívica
Lema: En cada persona habita un genio dormido

A)  Motivación:
·       Reflexión y toma de conciencia de pertenencia al colectivo vecinal (ampliación de los círculos afectivos: familiar, vecinal, ciudadano...)
·       Conocimiento y exposición de los problemas personales, de la comunidad del barrio, de la ciudad, del país…
·       Posibles actuaciones solidarias.
·       Plantearse la posterior posibilidad de participar en organizaciones del barrio o en ámbitos superiores que tengan por finalidad exigir mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas.

B)   Reflexión preliminar para la actuación:
Quien se despierte cada día y no vea cómo resolver sus problemas, solo tiene dos opciones: O sale y trata de cambiar la situación con los demás; o cierra puertas y ventanas para consumirse lentamente en su desgracia.

Así que, si me han arruinado la vida, tengo que pensar:

1.    Aislado, no puedo vivir; necesito a mi familia, comer cada día, vestirme, vivir en una casa, educarme, cuidar mi salud, disfrutar con amigos y amigas…
2.    Mi familia no puede vivir aislada; necesita trabajar, tener un hogar, comprar lo necesario para vivir, mejorar la convivencia con los vecinos del barrio, disfrutar de la vida …
3.    Mi barrio no es una isla; mis vecinos necesitan comunicarse con otros barrios, atención sanitaria, centros educativos, comercios, espacios de ocio; estar atendido por las instituciones democráticas…
4.    Los gobiernos de mi ciudad, de mi región y de mi país, tienen que respetar y hacer cumplir, como establecen las leyes, todos los derechos de los ciudadanos.

Pero, si las instituciones democráticas no cumplen con su deber, en mi país, en mi región y en mi ciudad habrá problemas graves (¿qué problemas?), los vecinos de mi barrio tendrán problemas graves (¿qué problemas?), mi familia tendrá problemas graves (¿qué problemas?), yo tendré problemas graves (¿qué problemas?).

Si cada día me despierto y no quiero ver esos problemas  graves, mi vida será una vida desdichada, la vida de mi familia será desdichada, la de mis vecinos será desdichada, y los ciudadanos seremos desdichados.
…Tendría que preguntarme: ¿Qué podemos hacer para evitar tanta injusticia?

C)   Cómo actuar:
Para empezar a responder a esto, serénate y reflexiona:
1.    Qué problemas sufro o sufrimos (anótalos).
2.    Cuento en pocas palabras, cuáles son esos problemas y cómo se podrían arreglar.
3.    Si no he podido resolverlos solo por más que lo intento, ¿qué puedo hacer?
4.    Haznos llegar tu mensaje a Acampada Dignidad Centro Social Rey Heredia. Por ahora, sus puertas las tienes abiertas todos los días. Allí se crea democracia.
5.    Sintoniza nuestra emisora y entenderás que solo unidos podemos luchar para que todas las personas como tú puedan vivir dignamente.
6.    Si lo deseas, podemos conseguir que leas tu mensaje y trataremos de mostrarte cómo actuar.

Como alternativa al Centro Social Rey Heredia, amenazado con el desalojo, podrían exponerse los problemas relatados y buscar soluciones en la sede de las organizaciones del barrio.

Cuando despiertes el genio que llevas dentro todo será más fácil. Si lo ves claro y actúas, vas y lo cuentas, porque cuantos más seamos más poder tendremos para defender nuestros derechos: es un deber ciudadano.


P. C. y C. M. de FCSM. Córdoba, 6 marzo 2014

23 abr 2014

Gabo no se ha ido

La muerte reciente de Gabriel García Márquez ha conmocionado a muchas personas de todo el mundo. Hay quien habla de que, junto con Cervantes, son los dos escritores más grandes que ha dado la lengua castellana. La buena literatura nos transforma y quisiera pensar que los malvados lo son porque no se han dejado seducir por la lectura, pero me temo que sea más acertado reconocer que no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Hace casi diez años, ahora lo he recordado, escribía estas palabras en el documento CórdobaÉtica2mil48 que se puede consultar en la barra de páginas que figura en la cabecera de este blog sobre mis pulsiones literarias y humanas:

Entre las fuentes de mis exiguas experiencias destacan los libros –plácidos “claustros de libertad”; en casos excepcionales, joyas del pensamiento que superan su ineludible carácter de mercancía–. Una forma anárquica de leer, como un atolondrado lepisma, convierte mi lectura en búsqueda y recreación un tanto atípica, que me aparta sin remedio del camino de alcanzar la técnica paciente de la investigación científica. Eso sí, a veces, el momento de la lectura se impregna de un halo místico, como ocurre, por ejemplo, con la fascinación que emana de los fantasmagóricos sucesos de la ciudad de Macondo, que me siento casi trasmigrado a un arcano seno cósmico como arrastrado por cabestros del tiempo, de un modo comparable al de la maraña de reflexiones que provoca la aventura onírica del trópico universal de los “molinos de viento” donde se estrellan todas las utopías, o al estremecimiento radical con que me hiere la poesía del rebelde que grita amable desde las entrañas rotas

Admiro y agradezco el esfuerzo de muchos intelectuales (científicos, filósofos, escritores, artistas, profesores, periodistas, teólogos…), porque lo que he alcanzado a comprender de su pensamiento ha proporcionado más luz y solidez a mi sentido común. No me incomoda en absoluto que mi pensamiento ronde el sincretismo que nace del fundamento existencial del cristianismo, del humanismo y del socialismo, guiado con una  mínima dosis de racionalidad que pasa sin remedio por el tamiz de los sentimientos
Me infunde ánimo la gente honrada de la calle, pero me hiela la facilidad con que mentes malvadas azuzan a esas pacíficas gentes hacia la guerra reavivando los dormidos demonios que todos llevamos dentro. Bendigo al poeta si canta para su pueblo; bendigo a los pueblos si bendicen a sus poetas. Reclamo todo el respeto para quien por cualquier sinrazón se le desprecie por ser diferente. Ante personas altruistas, solidarias y generosas –maxima sapientia– en sus tareas, profesionales o voluntarias, al lado de gentes infelices, siento con frecuencia una íntima conmoción de orgullo humano: Representan la dignidad sin adornos; el paradigma del deseado Homo ethicus.

14 abr 2014

EL ESPÍRITU DEL REY HEREDIA


En un artículo anterior, hacíamos un extenso relato de la acción social que se estaba desarrollando en el abandonado colegio Rey Heredia. Se dio cuenta de la denuncia del alcalde ante el juzgado pidiendo el desalojo. Pues bien, el pasado martes, día 8 de abril, se hizo público el auto del juez que sentenciaba con la orden de desalojo del colegio en el plazo de un mes. Las lágrimas y la rabia contenida contagiaron a cuantas personas se habían ilusionado con este proyecto solidario.
Se venía comentando que ese espacio abandonado desde hacía más de dos años iba a ser cedido a las cofradías para que instalaran su museo, para exponer sus ricas piezas. ¡Exhibir sus riquezas en un barrio pobre!
Frente a la hipocresía de algunas autoridades, que alardean de ser profundamente religiosas, al tiempo que dan la espalda a los pobres, en el Rey Heredia el que tiene hambre aporta su esfuerzo y colaboración para ganarse el pan dignamente, bebe el que tiene sed, pese a que el alcalde mandó cortar el agua, allí se acoge al que no tiene quien lo escuche, se enseña al que quiere aprender... Allí se ha creado un espacio de fraternidad. Por todo ello y a pesar de que allí confluyen personas de diferentes convicciones y creencias, podemos asegurar que el lugar se ha convertido en algo similar a un espacio evangélico. La respuesta ha sido el desalojo.
Ahora allí ya no hay lágrimas. Allí no hay odio. Allí no hay revancha. Allí no hay victimismo. Allí no ha ocurrido ninguna tragedia. Allí ha tenido lugar algo grande. Durante medio año, personas del pueblo han desarrollado un máster excepcional. Han obtenido el doctorado en lo más noble a que pueden aspirar los seres humanos: Doctorado en solidaridad; Doctorado en generosidad; Doctorado en fraternidad; Doctorado en compañerismo; Doctorado en amistad; Doctorado en esfuerzo por recuperar la dignidad violada.
Todo esto no ha surgido de la nada. Un grupo de hombres y mujeres que en su momento se pusieron al frente de este empeño duro y difícil han conseguido con su esfuerzo y sus sacrificios convertir lo imposible en un milagro del pueblo. Han demostrado que dentro de cada persona hay un genio dormido. Que cuando se da con el resorte adecuado, muchos genios despiertan al unísono para emprender la lucha más apasionante de la especie humana: liberarse del poder injusto. Es el viento del pueblo que, unido, todo lo puede y nada lo detiene. Es una gran hazaña que transforma el espíritu vencido de los pueblos en la fiesta de la fe, de la esperanza, de la amistad y de la alegría al sentirse dueños del propio destino.
Ese espíritu, nacido de la comunidad fraternal del Rey Heredia no puede morir, no va a morir. Este doctorado conseguido a golpes de dignidad obliga a que todos los miembros de esta entusiasta y creciente familia se transformen en los nuevos apóstoles de la Dignidad: la marca indeleble que debe presidir el espíritu del Rey Heredia. Esta semilla tiene que dar el mil por uno. Hay que contagiar a los amigos y amigas, a los vecinos y vecinas. Allí empezó algo increíble. Ahora hay que mantener vivo ese esfuerzo. Las Acampadas Dignidad tienen que entrar en la memoria colectiva de la historia de España por la puerta grande.
Es el momento de que renovadas ideas iluminen el nuevo camino. Ya se han puesto en marcha para que nuevas actividades den continuidad a lo que allí se inició, sea en el Rey Heredia o en donde el futuro depare. Nos atrevemos a colaborar con varias sugerencias:
1.    Se hace un llamamiento a poetas y músicos para que compongan un canto que perpetúe la grandeza del acontecimiento histórico de las Acampadas Dignidad, que desborde sentimientos y refuerce los lazos fraternales.
2.    Se debe iniciar una campaña dirigida al barrio a través de Radio Dignidad, que despierte el genio dormido, se tome conciencia de que muchos de los problemas personales son problemas sociales causados por los políticos que gobiernan en beneficio de los ricos olvidando a los más pobres. Hay que conseguir las mayorías para que el viento del pueblo sea incontenible.
3.    Que cada compañero y compañera refuerce su compromiso desarrollando una especie de apostolado social explicando al mayor número de personas posible lo ocurrido en el Centro Social Rey Heredia, informando, convenciendo y entusiasmando para seguir haciendo camino. Y que cuantos lo hayan entendido sepan difundirlo.
4.    Que, de cara a los tiempos electorales que se avecinan, se ayude a reflexionar sobre las consecuencias de dar el voto a quienes llevan más de 30 años engañando al pueblo y viviendo a su costa.
Pase lo que pase de aquí en adelante, queremos expresar nuestro apoyo a quienes llevan seis meses sacrificando su seguridad personal y su tiempo para hacer posible que se ponga en marcha esta mágica realidad. Son personas generosas que, renunciando a intereses individuales, están luchando para que el pueblo recupere el protagonismo de su voz y la dignidad arrebatada. Aquí lo han conseguido. Han demostrado que, si la mayoría del pueblo lucha con tesón por sus derechos, se puede conseguir: ¡SÍ SE PUEDE!

Puesto que el desalojo parece irreversible, desde el Distrito Sur se acaba de pedir al Ayuntamiento la cesión del edificio para uso social de la asociación. Veremos si se le deniega como en otras ocasiones o esta vez se tienen en cuenta los derechos del pueblo.

26 mar 2014

Las Marchas De La Dignidad


Quienes estuvieran en Madrid el pasado sábado 22 de marzo, el llamado 22M, difícilmente evitarían sentir una emoción profunda al saberse pacífica, amable y familiarmente unidos a cientos de miles de conciudadanos que, superando un ancestral miedo, pedían con una sola voz, “pan, trabajo y techo para todos y todas”, “no pagar la deuda ilegítima”, contraída para salvar a la banca de las deudas que contrajo por su ambición y descontrol, “no más recortes” que empobrecen a los más pobres, y “contra la Troyca”, que ha impuesto las políticas neoliberales de la austeridad a los de abajo para mantener el enriquecimiento de los de arriba.

Con estas exigencias legítimas por arma, fueron confluyendo las marchas procedentes de toda España en Atocha para dirigirse a la plaza de Colón. Antes de las cinco de la tarde, una inmensa marea multicolor, con la alegría y el entusiasmo propios de una fiesta de reivindicación popular, inició paso a paso su camino entre pancartas, carteles y lemas proclamados a viva voz.  Los miembros de unas trescientas asociaciones, además de familias enteras y personas de diferentes edades y procedencias se enfilaban cada vez más apiñados por el Paseo del Prado.

A pesar del orden escrupuloso con que se marchaba, un familiar empezó a sentir claustrofobia y nos vimos obligados a salir como pudimos pero sin ser obstaculizados, para acceder a Cólón por las calles Alfonso XII y Serrano. Tuvimos la suerte de llegar al Jardín del Descubrimiento, anexo a la plaza de Cólón, y colocarnos a escasos diez metros del lateral del escenario desde el que ya se estaban manifestando por la megafonía las reivindicaciones que motivaron y justificaban las marchas. Faltaba mucho para las seis de la tarde. Allí había personas muy mayores, familias con niños pequeños, algunos marchantes que nos dieron la mala noticia de que la guardia civil estaba parando a muchos autocares a las afueras de Madrid con el pretexto de hacer registros rutinarios, y coincidimos con miembros del cuerpo de bomberos de distintas ciudades que se unieron a las marchas porque se consideraban “Bomberos quemados”.

Una enorme marea seguía llegando a la plaza mientras en el escenario el coro Solfónica (que toma ese nombre porque lo creó el 15M de la Puerta del Sol) entonaba cantos a la libertad y a la justicia. Las arengas y los lemas se sucedían coreados y aplaudidos por la multitud. Hubo un sorprendente momento en el que desde la organización se pidió: “Compañeros, por favor, continúen hacia la Castellana para dejar sitio a otros compañeros que aún se encuentran en Atocha sin poder salir”. Casi dos horas después del inicio de las marchas, un espacio de dos kilómetros se había colapsado. La misma voz, creo que de la periodista Olga Rodríguez, anunció: “Compañeros, ¿sabéis cuántos somos?”… “¡Dos millones y medio!”. Sin duda era una cifra demasiado optimista, pero muy superior a los treinta y tantos mil que estimó la policía. Otras fuentes calcularon que pasó del millón.

Pasadas las siete, para no perder el tren, decidimos volver por donde habíamos venido, eludiendo encontrarnos con las marchas que aún seguían casi bloqueadas. En efecto, cuando accedimos desde Alfonso XI al Paseo del Prado, la marcha del Frente Cívico en la que nos habíamos integrado al principio en la Cuesta Moyano, estaba llegando a Cibeles, ¡más de dos horas después!

De vuelta hacia Córdoba, en el tren, como una aparente fatalidad que amenaza a todas las actividades reivindicativas, nos enteramos de que sobre las ocho y media (la manifestación estaba autorizada hasta las nueve) la policía había entrado en la plaza para cargar contra un grupo de violentos que provocaron a los antidisturbios con piedras y petardos. Lo que había sido una fiesta de reivindicación pacífica que nos llenó de satisfacción y sobre todo del orgullo que nació de la voluntad colectiva por recuperar la dignidad arrebatada, podría ser manipulada ofreciendo en los medios (como así ocurrió) las imágenes de esa minoría indiscutiblemente violenta, y utilizarla para justificar la intervención indiscriminada de los antidisturbios confundiendo a la opinión pública.

Hasta aquí hemos intentado contar de forma objetiva los hechos de los que fuimos testigos el sábado. Deseábamos poder consultar los medios el domingo para completar la información de qué pasó a partir de las ocho y media. Nuestros temores se confirmaron: En el telediario de las nueve (media hora después) ya se ofrecieron las imágenes y la noticia de que las marchas que empezaron pacíficas acabaron en violencia. Apenas hubo medios que separaron claramente lo que fueron las marchas por un lado de los actos violentos por otro. Sí hubo quien, basándose en experiencias anteriores, planteaba la sospecha de que, en la entrada a la calle Génova, infiltrados de la policía simularon la provocación, que secundarían los violentos, para justificar las cargas, a esa hora, con el tiempo justo para que el telediario abriera con las imágenes de la “violencia de las marchas”. A partir de ese momento nadie hablará del éxito de las marchas.

Condenamos la acción violenta de esas minorías pero hay que reconocer que hay vídeos en los que se observan actuaciones de la policía, al menos contradictorias: cargar con mucha dureza contra un grupo de marchantes pacíficos que portaban una pancarta por Recoletos. De la actuación en general de la policía y de las órdenes recibidas ha saltado una extraña polémica y denuncias del cuerpo hacia sus superiores. Aunque sobre los detenidos ya tenemos información que la justicia tendrá que dilucidar, la cuestión de los heridos no está suficientemente aclarada. Con todo lo ocurrido no dejan de hacerse interpretaciones que necesitan ser aclaradas con una investigación imparcial que será difícil que asuma el gobierno y lo que es peor: está intentando poner todos los medios para criminalizar las marchas como el disparate de querer expedientar a la organización.

Deberíamos aprender de los errores y de los riesgos que se corren con las imprevisibles derivas a que llevan las acciones violentas originadas por grupos ajenos a los fines de las marchas o por infiltrados policiales, si fuera el caso. El 22M ha gozado de una legión de voluntarios que han trabajado generosamente y con una evidente eficacia, desde la logística hasta la asistencia jurídica, para que la organización sea casi perfecta, como parece que ha sido. Pero hay que detectar los aspectos mejorables para que la eficacia sea total y para evitar que la opinión pública sea manipulada y confundida. Una primera reflexión nos lleva a proponer tres mejoras:

1.       Parece que fue un error que todas las marchas se concentraran en Atocha. ¿Por qué La Castellana estaba vacía desde el mismo límite con Colón? A los primeros que llenaron la plaza no se les podía pedir que se desplazasen hacia la Castellana, como pedía la organización, porque no es sensato pedir que se abandone la mejor posición. Lo acertado hubiera sido que las marchas del Norte de España hubieran arrancado desde un punto equidistante en el Paseo de la Castellana para confluir ambas columnas en Colón.

2.       Si se quiere convertir la lucha por los derechos cívicos en algo permanente, ha de crearse una estructura que garantice al máximo el carácter pacífico de la misma. ¿No podría crearse, no por obligación legal sino por vocación pacifista, un cordón de seguridad en los lugares estratégicos, formado por numerosos voluntarios con cualidades idóneas para detectar, contener, aislar y, en su caso, denunciar a los elementos que muestren sus intenciones violentas?

3.       Incrementar la información a los ciudadanos y ciudadanas por todos los medios posibles de una forma clara y sencilla de los fines de estos movimientos. Y aún con más ahínco para tratar de contrarrestar la masiva manipulación que elabora el sistema. Si se falsean los hechos causando una injusticia en el presente, no se puede pretender que los futuros historiadores, con la perspectiva de varios decenios, sean objetivos.


Cabe añadir por último una reflexión más: Si Cataluña ha sido capaz de formar una cadena de norte a sur de la Comunidad con la ciudadanía unida por la voluntad de decidir sobre su futuro, ¿sería posible unir todas las capitales españolas con la voluntad de que emerja la conciencia de soberanía popular?

3 mar 2014

La Mezquita Catedral de Córdoba


Que “la propiedad es sagrada” se convirtió en los últimos siglos en axioma fundamental de la burguesía, que es tanto como decir del capitalismo. Por otro lado, el aserto de que la “propiedad es un robo” que enarboló el socialismo científico, ha sido desprestigiado y combatido por todos los poderes establecidos, incluida la jerarquía eclesiástica. Esta situación de privilegio se ha consolidado a lo largo de la historia porque la posesión de riquezas y propiedades garantiza el dominio de unos sobre otros, de los de arriba sobre los de abajo. Y ahí están los estados con sus leyes ad hoc y sistemas represivos para reforzar esa garantía.

Si consultamos la Constitución Española de 1978 y su posterior desarrollo legislativo observaremos que los artículos que han sido desarrollados con más rigor son los que defienden el derecho de la propiedad privada. Al contrario de lo que ha ocurrido con los derechos sociales, como el derecho al trabajo, a una vivienda digna o al de la libertad de expresión y manifestación (tan amenazados y vulnerados en la actualidad).

En este contexto político, social y económico surge el debate de las posesiones de la Iglesia y muy especialmente de la propiedad de la Mezquita Catedral de Córdoba, que la Iglesia Católica viene ocupando, gestionando y abriendo para ser visitada, no solo por los fieles sino por todos los públicos sin discriminación. Desde 1236 esto ha ocurrido sin incidencias importantes hasta los últimos años. ¿Por qué ha cambiado todo de repente?

Casi todo el mundo conoce la característica especial del monumento cordobés: una catedral incrustada como una macla en la antigua mezquita, que a su vez conserva en sus entrañas los restos de la basílica cristiana de San Vicente. El Emperador Carlos V (a cuya realeza, y no a la institución eclesiástica, correspondía la propiedad de los bienes conquistados), que autorizó la obra de la Catedral en el interior de la Mezquita, se arrepintió cuando al visitar Córdoba dijo que, para construir una catedral como las que hay en cualquier otro lugar, se había destruido algo único. Pero “a lo hecho pecho”, porque esta singular joya arquitectónica, cultural, histórica y religiosa mereció en los años ochenta ser considerada por la UNESCO Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Pero toda la calma viene a romperse como consecuencia de que el gobierno de Aznar decreta una ley en 1998 que permite a la jerarquía eclesiástica registrar como propios los bienes que la Iglesia venía gestionando tiempo atrás; bastaba con un certificado de la propia institución religiosa para que tuviera el valor de documento público notarial: es la llamada inmatriculación. Esto permitirá al cabildo, como propietario legal, regular las visitas, obtener pingües beneficios económicos y limitar la denominación del monumento eliminando el término mezquita para dejarlo en Catedral de Córdoba. Ningún visitante está autorizado para explicar a sus acompañantes la mezquita: si quiere informarse debe pagar un guía. Los residentes o nacidos en Córdoba pueden hacer la visita diurna de forma gratuita, el resto debe pagar ocho euros; las visitas nocturnas son más caras. Por supuesto, el cabildo elude pagar impuestos porque considera el pago de entradas como donación voluntaria.

La Iglesia inmatriculó la Mezquita Catedral en 2006 y se considerará definitivamente de su propiedad en 2016. Ante la polémica suscitada, el Cabildo declaró hace unos días a la prensa que hasta ahora, registrar lo que venía “perteneciendo” a la Iglesia desde hacía casi ocho siglos, era innecesario. Podemos preguntar, ¿por qué ahora sí es necesario? ¿Se debe a una avidez sin límites de poder y riqueza en unos tiempos en que la crisis está beneficiando a los que ya son poderosos? ¿Por qué acusan a los defensores de lo público de querer robarles la Catedral de Córdoba? ¿Es que no le iban bien las cosas como estaban? Y nos haremos la misma pregunta que se hizo Miguel Hernández sobre los olivos de Jaén: ¿Quién levantó esos muros? Por cierto: las costosas rehabilitaciones corren por cuenta de las arcas públicas que se nutren de nuestros impuestos.

Está claro que los bienes materiales que la Iglesia ambiciona, olvidando su vocación de pobreza, están en contra de la frase evangélica “mi reino no es de este mundo”. Los llamados cristianos de base han declarado su desacuerdo con esta escalada de la Iglesia por poseer lo que debería pertenecer al pueblo, cuyos sacrificios y esfuerzos a lo largo de la historia hicieron posible la existencia de esa obra grandiosa.

Y la polémica ha puesto en marcha unas campañas de firmas a favor de mantener la titularidad pública, se dice que con más de 120 mil firmas, en estos momentos, entre las que se incluyen personas de prestigio internacional. De otro lado, los partidarios de que la Iglesia consiga la propiedad están aumentando su número con personas no menos relevantes del mundo afín a la Iglesia Católica. Al parecer se está a la espera de que la UNESCO manifieste su punto de vista sobre esta cuestión en la que la ley de 1998, que ningún gobierno posterior derogó, beneficia a la Iglesia.


Hasta aquí exponemos de forma sencilla, y creemos que hasta cierto punto imparcial, cómo está el asunto. Que cada cual elabore su propia opinión y decida en consecuencia si lo cree oportuno.

13 feb 2014

La maldad institucional

Hay guerras y guerras. Unas, las clavadas en el corazón de los pueblos, son producto de la maldad radical que los poderosos despliegan cuando imponen sus intereses sacrificando las vidas de miles de inocentes para aumentar su poder y su riqueza. En las que el terrible armamento se convierte en objeto de un gran negocio. Las guerras, crueles y cruentas, que se provocan en nombre de los dioses o de las patrias. Guerras terribles de odio, muerte y hambre que son padecidas y maldecidas por sus víctimas. El pasado siglo, cuando la modernidad parecía anunciar un mundo feliz, tuvieron lugar las dos guerras más atroces que nunca pudieron imaginar los seres humanos. Y el siglo actual, aunque haya desaparecido la amenaza que "justificaba" la guerra fría, va por un camino que demuestra que los poderosos no cejan en provocar nuevas guerras geo-estratégicas para dominar el mundo.

Hay otras guerras más sigilosas, menos explosivas, cuyos efectos destructivos pueden llegar a provocar las más crueles tragedias humanas. El campo de batalla es la crisis que provocan los mismos agentes poderosos. Las armas, las políticas antidemocráticas. Su bandera, la ideología neoliberal del capitalismo salvaje. Su propaganda, los dogmas y la manipulación de la opinión pública. Su enemigo, el pueblo sometido y desunido que por no saber ni querer saber se convierte en víctima. También el odio, la muerte y el hambre invaden el corazón de los pueblos.

¿Cuántas personas son conscientes de que todo ser humano es sujeto de derechos (trabajo, vivienda, alimento, educación, sanidad… ¡vivir dignamente y en paz!); y que la democracia es una conquista histórica mediante la cual se tiende a que se reconozcan y se cumplan esos derechos; y que los políticos deben estar al servicio de los ciudadanos y no al revés; y, sobre todo, que la defensa de esos derechos exige un esfuerzo constante para conseguirlos y consolidarlos? Como consecuencia, es de justicia que los políticos que han sido elegidos democráticamente, si no cumplen con lo jurado o prometido y con sus programas electorales, deban ser despojados de inmediato de su poder por el pueblo que los eligió.

Estamos padeciendo la maldad de los políticos que, vendiéndose a los poderosos, arremeten contra el pueblo soberano. Personas, que en su entorno familiar pueden ser ejemplares ¾los mafiosos también suelen presumir de ello¾, burlan leyes, moralidad y ética corrompiendo las instituciones democráticas para ponerlas al servicio de los que ambicionan aumentar sin límites su riqueza: el capitalismo decapita la democracia. La maldad se instala en las altas esferas del poder utilizando la mentira ¾hasta el lenguaje pervierten¾, la represión y el miedo como instrumento para dominar a la ciudadanía que, engañada, desunida y acobardada, sufre la derrota en esta desigual guerra entre la clase alta, cada vez más rica y poderosa y la clase baja, cada vez más numerosa y empobrecida.

Aun así, el pueblo no reacciona a la llamada que hacen con sus movilizaciones unas minorías  ¾desprestigiadas y perseguidas por el poder, cierta prensa y parte de una opinión pública manipulada¾ que no se resignan ante la corrupción, las mentiras, las injusticias y las leyes represivas con las que se protegen los tiranos. Si la mayoría de los ciudadanos conociera sus derechos y deberes cívicos, abandonaran la resignación o el escepticismo, vencieran el miedo y se unieran para decir basta, podría empezar a verse en el horizonte la posibilidad de que auténticos políticos no tuvieran más objetivo que procurar el bien común con el cumplimiento y el respeto de los derechos humanos y de todos los seres del planeta.


En la voluntad inquebrantable de una ciudadanía, pacífica pero firme, está que esto deje de ser una utopía para que se convierta por derecho en la realidad que deseamos y merecemos.