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12 oct 2015

RAP DE ESTA DESUNIÓN EUROPEA

De nuevo recurrimos al Rap. Esta vez para poner de manifiesto cómo la política de la austeridad y los recortes en gastos sociales que impone la Unión Europea está llevando a la miseria a los pueblos de Europa en beneficio de los poseedores del poder y la riqueza. El ejemplo más cruel se da en los países del sur y de forma extrema con el trato inhumano al pueblo griego. Estas políticas suponen el desmantelamiento de las democracias y la pérdida de la soberanía de los estados.

También este asunto fue tratado en una entrada anterior que se puede volver a consultar a través del enlace Los esclavos de Europa.

Escuchemos este rap que desgrana con acierto la grave e injusta situación en que los dirigentes de la Unión Europea han colocado a sus pueblos.




RAP DE ESTA DESUNIÓN EUROPEA

Esta Unión Europea
de unión no tiene nada
es una tiranía
donde Alemania manda.
Para cumplir sus planes
dispone de la Troika
que hunde en la miseria
a los pueblos que toca.
Una unión monetaria
adrede diseñada
para que actúe siempre
a favor de Alemania.

Derrotada Alemania
tras la segunda guerra,
hasta Grecia  le perdona
la mitad de su deuda.
Se le dan treinta años
para que pague el resto
siempre que vaya bien
y tenga crecimiento.
Por daños de la guerra
Alemania pagó
a países europeos
y a Grecia la ignoró
y miles de millones
de dólares robó
a este país maltrecho
cuando la ocupación,
 no quiere devolverle
siquiera lo robado.
Ante este latrocinio
permanecen callados
todos los gobiernos,
cómplices, se callan
sin que nadie replique,
¡que aquí la Merkel manda!

Se perdona el horror,
los campos de exterminio;
y ahora frente a Grecia
se ejerce cruel dominio.
Así es como Alemania
se hace gran potencia
y tiene sojuzgada
a la Unión Europea.
Ya no utiliza bombas,
submarinos ni tanques…
¡Políticas austeras!
Y nos mata de hambre.
¡Vaya muertes más limpias!
¡Pueden felicitarse!
Liquidan a los pueblos
sin que derramen sangre.

Malditos los gobiernos
que solo muestran fuerza
con débiles países
no con otras potencias,
pues si Estados Unidos,
los espía y controla,
se olvidan de su enfado
y pase la mala hora.

¡Vaya Unión Europea
tan cruel y tan perversa
unida al poderoso!
E l pueblo no interesa.
Una Unión Europea
que ejerce de madrastra:
protege al que es más rico
y al pobre desampara.
Escudada en la crisis
con toda  impunidad
le roba al pueblo llano
y al rico se lo da.
La crisis no es tal crisis
es una gran estafa
que el poder financiero
provoca y no la paga,
que paga el pueblo llano,
con su miseria paga.

Esta Unión Europea,
panda de desalmados,
manda Merkel arriba,
obedecen los de abajo
y a Grecia que se planta
por defender al pueblo
¡hay que cricificarla!
¡Que no cunda el ejemplo!
Han ido a fulminarla
porque iba a demostrar
que hay alternativas
a tanta austeridad.
Todos ahora a Grecia
quieren demonizar
y la Unión Europea
perpetra su maldad.
A Grecia no resacatan
le prestan un dinero
para que con él pague
su deuda a los banqueros
de bancos europeos
sobre todo alemanes
que, ciegos de codicia
no quisieron pararse:
compraron bonos griegos
con abusivo interés,
se lanzaron a un riesgo
que no quisieron ver.
Cuando se dieron cuenta
que no iban a cobrar
exigen al Estado
que los venga a salvar.
Y sin rechistar
los gobiernos acuden,
se quedan con la carga,
los bancos “de rositas”
y el pueblo es el que paga.

Las Merkel, los Rajoy
y los François Hollande
salvan a los bancos
el pueblo, ¡qué más da!
Las políticas del hambre
tienen un doble efecto:
traspasan a los ricos
el dinero del pueblo
y otro efecto nefasto
de gran repercusión,
someten y aborregan
a la población.

La Merkel y sus secuaces
con los países vasallos
se someten al de arriba
y esclavizan al de abajo.
Con sus leyes los gobiernos
nos silencian y reprimen,
convierten las protestas
en un delito, un crimen,
consiguen imponernos
llanto, dolor y hambre
sin dejar de meter miedo
para que nada cambie.

Nuestro genio dormido
hemos de despertar
venciendo nuestro miedo,
si queremos cambiar.
Nos quieren meter miedo
lo hacen con tesón
a través de los medios
de comunicación,
nos quieren meter miedo
no dejes que te achanten
hay que plantarle cara
demostrando coraje.

Así todos los pueblos
del Sur de la eurozona
debemos unirnos
en una nueva Europa
que cuide del Planeta
y deje de esquilmarlo
y que defienda y cumpla
los Derechos Humanos.
Nos quieren meter miedo
pero tú ya no dejes
que esta Unión Europea
te aprisione en sus redes.
Nos quieren meter miedo
no dejes que te achanten
y paremos a aquellos
que tanto daño hacen.

La lucha va a costar
llanto, sudor y sangre
pero hay que cambiar
las políticas del hambre.
Tratarán de asfixiarnos
y lo intentarán todo
porque el rico no quiere
que se le escape el chollo,
pero es la única manera
de poder aplicar
políticas que al pueblo
devuelva el bienestar,
recobrando derechos
que nos están quitando
y con gran sufrimiento
los fuimos conquistando.

Esta Unión Europea
que de unión no tiene nada
con protestas y con el voto
podemos expulsarla.
¡Cese la tiranía!
¡El pueblo es el que manda!

Carmen Moreno Cuadro
               Frente Cívico. EVE. Córdoba

28 oct 2012

¿Dónde está la salida?


¿Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades? Es decir, ¿hemos gastado más de lo que ganamos? ¿Nos endeudamos cada vez más para pagar lo que debemos? ¿Somos de los que hemos comprado para invertir (por ejemplo, una vivienda) en tiempos en los que vender después era un gran negocio porque pagábamos el crédito y además obteníamos beneficios? ¿Creíamos que esto no se acabaría nunca? Si no lo creíamos, pocos renunciaron a dejar este juego, hasta que llega un momento de pánico y los acreedores temiendo no cobrar la deuda cierran el grifo de los créditos. Y aparece el calvario de la deuda y la parálisis de la economía y los despidos y los desahucios...

Cuando personas, y sobre todo grandes empresas, bancos y Estados llegan a este punto, el resultado es lo que los expertos llaman apalancamiento; lo que en el entorno americano llaman el “momento del Coyote Vil”, es decir cuando el personaje de dibujos animados se da cuenta de que está suspendido en el aire y cae de repente; es lo que desgraciadamente todos estamos conociendo como la burbuja financiera o inmobiliaria; cuando se pincha, el sistema entero parece venirse abajo. El gran carrusel gira cada vez más deprisa hasta que los débiles son centrifugados del sistema y lo pierden todo; los fuertes, que ya se embolsaron pingües beneficios en tiempos de las vacas gordas,  son rescatados en los malos tiempos por el Estado, es decir con los impuestos de los ciudadanos que cada vez se empobrecen más por la complicidad y el engaño de los gobiernos.

Eso es lo que está pasando. Cuando todo parece ir bien, creemos que siempre irá bien o al menos eso es lo que nos han hecho creer los que nos concedían hipotecas alegremente. Bueno, esas alegrías hay que pagarlas ahora. Pero, ¿quiénes las estamos pagando? Los que somos menos o nada culpables: los desahuciados, los ciudadanos menos pudientes y las pequeñas empresas. En cambio, los grandes instigadores del consumo desenfrenado (multinacionales  y grandes bancos acreedores) ven recompensado su bandidaje legal con el dinero que los Estados nos sacan a través de los impuestos, desatendiendo y recortando sin medida los sueldos y los gastos sociales.

Lo que puede interesar de todo esto y de las realidades que analizábamos en el artículo anterior es confirmar que el poder económico mundial nos va engolosinando a través de una publicidad engañosa e insistente con el señuelo del consumo facilitado por créditos ventajosos hasta hacernos creer que vivimos en el mejor de los mundos posibles sin percibir que la deuda que acumula el sistema crea una enorme burbuja que nos va engullendo poco a poco hasta que estalla en nuestras narices y sobreviene la crisis. A partir de ese momento comienza lo peor: La doctrina del capitalismo del desastre, aprovecha estos momentos de shock, que casi siempre alimentan los políticos y siempre son consecuencia de las crisis cíclicas que provoca el propio sistema del capitalismo salvaje, para dar una vuelta de tuerca más en perjuicio siempre de los de abajo que pierden súbitamente, como en el más voraz de los casinos, los recursos básicos para sobrevivir y los derechos adquiridos tras años de lucha.

Sin un consumo sensato, sin el desenmascaramiento de las actuales políticas del desastre y sin el voto consciente de los ciudadanos para exigir políticas de justicia social, nos seguirán llevando a una mayor degradación de las democracias –en el caso español, enferma de nacimiento– y a un agravamiento de la desigualdad.