Mostrando entradas con la etiqueta productividad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta productividad. Mostrar todas las entradas

5 ago 2013

Pensiones con futuro (7)

De lo expuesto hasta ahora se deduce que el acoso a las pensiones y su supuesta inviabilidad han creado una opinión pública generalizada que provoca el miedo al futuro de las pensiones, como venimos repitiendo. Los recortes emprendidos aprovechando la crisis no obedecen a unas medidas coyunturales para paliar el efecto de la misma, sino a una estrategia premeditada para debilitar al Estado y consolidar los poderes económicos. Para conseguirlo ocultan las alternativas posibles y juegan a la confusión manipulando verdades a medias como estas:

1º Es lógico pensar que la proyección a largo plazo de la población española parece indicar que podrá haber dificultades para cubrir los gastos de las pensiones futuras con el aporte exclusivo de los cotizantes. La relación actual es de 2 cotizantes por cada pensionista (16 millones de cotizantes costean a 8 millones de pensionistas. Los más pesimistas creen que hacia 2050 la ratio podría caer a 1,6). Sin embargo la solución del problema se suele ocultar: Por un lado, menos trabajadores, con mejores recursos técnicos, pueden aportar mucho más al PIB, como ha pasado en los últimos cincuenta años; por otro lado, seis millones de desempleados podrían resolver completamente el problema si las políticas tendieran al pleno empleo, cosa que aborrece el gran empresario porque perdería el control sobre los salarios.

2º Las previsiones de crecimiento indefinido de la productividad, tal como hoy la concebimos, son bastante dudosas porque los efectos de la crisis están siendo muy profundos y prolongados. Es cierto pero, en todo caso, lo que hay que cambiar es el sistema productivo porque, con el actual, la cuota ecológica sería incompatible con la calidad de vida en el planeta. Pero eso no quiere decir que el PIB no pueda crecer y que el reparto de la tarta no pueda ser solidario con los pensionistas.

3º Las pensiones —aseguran— no serán sostenibles. Pero hay que saber que en España el 70% de las pensiones no superan los 1.000 euros mensuales. La pensión media contributiva es un 25% de la de la UE, y la no contributiva casi un 50%. Con una pensión mínima contributiva actual de 630 euros y la no contributiva de 365 euros, teniendo que pagar cada vez más servicios privatizados y crecientes impuestos indirectos, copagos, además de otras cargas familiares, a las personas mayores les esperarían unos años duros bordeando la pobreza al final de la vida. Esta situación es la intolerable.

4º Las políticas actuales, que el gobierno califica de coyunturales para salir de la crisis, son para quedarse, para cambiar la estructura político-económica según la doctrina neoliberal incitando a caer en la trampa de los fondos de pensiones. Rechazan como cosa del diablo aportar recursos del Estado. La propaganda, al insistir en que las pensiones no son sostenibles, engaña a la opinión pública y genera el miedo suficiente como para que se acepte el cambio de paradigma sin crítica ni oposición. ¡Que viene el lobo! Pero, ¿quién es el lobo? Se está imponiendo, ante la inoperancia de una ciudadanía engañada, la banalización de la opacidad, de la mentira, de la desvergüenza y de la corrupción, mientras se desmantelan los servicios sociales.

Conviene hacer una consideración antes de cerrar el capítulo que nos ocupa por su proyección sobre las nuevas generaciones. Los Presupuestos Generales del Estado incluyen los gastos de cada año, como es sabido. Pero, así como los gastos en Defensa se mantienen por una interesada y falsa idea preventiva, otras partidas anuales están, o también deberían estar, orientadas hacia el futuro, es decir, basan su necesidad en la solidaridad intergeneracional, movidos por un sentimiento y una determinación social de garantizar un patrimonio colectivo —hoy por ti, mañana por mí— que beneficie a las generaciones futuras. Hablamos de Educación, Pensiones y Ecologismo. Esta voluntad colectiva se tiene que reforzar con la práctica política desde lo público. 

Pero si las políticas neoliberales insisten con su propaganda en asustar con la cantinela de que las pensiones, la educación y el gasto en medioambiente son una carga insoportable para el Estado, los ciudadanos acabarán asumiendo que la mejor política es que los gobiernos se desentiendan de lo público en beneficio de lo privado. ¡Que cada cual aguante los embates de la vida como buenamente pueda! Así, la sociedad atomizada, no reaccionará. Con estas políticas se propaga el individualismo egoísta y se destierra el socialismo solidario, dejando indefenso al precariado. Incluso las leyes que cohesionan la vida pública —salvo aquellas que protegen a los poderosos— serán consideradas como un atentado contra la libertad de los individuos. El autoengaño justificará que la mejor defensa sea la que ejercen los propios ciudadanos usando sus recursos y su fuerza. Es la tendencia que observa en EEUU Tony Judt en su libro Algo va mal. Esta otra moda del Imperio nos va a seguir contaminando, si no lo impedimos.

Continuarán las pensiones

8 jul 2013

Pensiones con futuro (4)

La opinión de otros expertos

Al informe FEDEA y al informe de los 12 sabios se contraponen los argumentos de otros economistas, incluso de alguno de los 12 expertos, como hemos anticipado en la entrada anterior. Entre los más contundentes se encuentra el ya mencionado Vicenç Navarro que es uno de los científicos sociales españoles más citados en la Universidad de Pensilvania —no lo hace infalible, pero su crítica a las políticas neoliberales es una garantía—. Junto con Juan Torres y Alberto Garzón publicaron el libro ¿Están en peligro las pensiones públicas?… Con estos autores comenzaremos la exposición de los argumentos que ven viable el futuro de las pensiones siguiendo otro modelo alternativo.

La enésima réplica —que resumimos a continuación— que en este mismo año hizo el profesor Navarro al informe FEDEA, cuyos argumentos se sintetizaron en la entrada anterior, contiene los siguientes contra-argumentos:

1º. La esperanza de vida ha pasado de los 76 a los 80 años, es cierto —dice el profesor—. Pero interpretar eso como que solo la longevidad ha aumentado es un error. Es el promedio el que aumenta. Esto es sobre todo debido a la reducción de la mortalidad infantil. Pone este ejemplo. Pensemos en dos personas. Una tiene 80 años; la otra, muere al nacer. El promedio de esperanza de vida es de 40 años (80+0/2=40). Ahora en otro supuesto, una tiene 80 años y la otra muere a los 20. El promedio de esperanza de vida en este caso es de 50 años (80+20/2=50). Pero es evidente que la longevidad real no ha aumentado.

2º.- Los promedios no recogen las diferencias por clases sociales. En España, las diferencias de longevidad entre un rico y un pobre son de 10 años. (No es justo que el pobre cotice para que el rico cobre pensión durante 10 años más.

3º.- Se dice que el porcentaje del PIB que va a pensiones será insostenible dentro de 50 años, es decir el 8,4% de 2007, subirá a un 15,1% en 2060 (lo que es considerado inasumible, aunque hace 50 años con un gasto del 3%, se vaticinaba que transcurrido ese mismo tiempo el gasto se duplicaría o triplicaría, lo que sería la ruina del sistema; es evidente que el gasto casi se ha triplicado, pero la hucha de las pensiones dispone de 65.000 millones de euros). Al afirmar esto —replica el profesor Navarro— ignoran que todos aceptan que se crecerá el 1,5% anual, es decir, el PIB en 2060 será 2,23 veces mayor. En 2007 los recursos del PIB para los no pensionistas eran del 91,6% (100-8,4). En 2060 los recursos para los pensionistas serán del 15,1% de 223, es decir 33. Por lo que de la tarta del PIB queda 190 (223-33) para los no pensionistas (más del doble del 91,6 de 2007). El incremento del 1,5% de la productividad, aceptado por todos, supondrá más parte de los recursos del PIB para los no pensionistas, a pesar de que aumentara el porcentaje aplicado a los pensionistas.

4º. No se pueden hacer proyecciones exactas sobre la evolución demográfica. Se suele calcular que el número de jóvenes activos en relación con los jubilados disminuirá. Pero esto es equívoco porque, en primer lugar, lo que hay que considerar es el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. Tanto uno como otro, están creciendo como consecuencia de la participación de la mujer en el mercado de trabajo (y tiende a aumentar sin llegar aún a los niveles de, por ejemplo, Suecia si se desarrolla una acertada política familiar: escuelas de infancia, servicios domiciliarios…). En segundo lugar, la productividad (salvando el paréntesis coyuntural de la crisis) seguirá creciendo.

5ª Si fuera necesario algún cambio, no debe ser a costa de retrasar la edad de jubilación ni de recortar las pensiones, que son muy bajas, porque los salarios siguen siendo bajos. Cabe aplicar otras medidas: a) Flexibilizar la edad de jubilación, que debe ser un derecho, no una obligación. b) Prohibir la prejubilación, porque beneficia a las empresas, penaliza a la SS y al jubilado. La prejubilación en España recorta un 6% del PIB. c) El Estado debería aumentar su aportación a las pensiones (como en otros países) procedentes de los impuestos generales, como ya se hizo con la Sanidad.

Juan Torres, que comparte los argumentos de Navarro, critica que el FMI haga previsiones alarmistas sobre la evolución de la población jubilada para justificar recortes en las pensiones sin tener en cuenta el incremento en la productividad, que puede permitir (como hasta ahora) que menos empleados puedan sostener a mayor población inactiva. Argumenta también que el balance de la SS, como cualquier otro, pretende el equilibrio entre ingresos y gastos. Lo inaceptable es que las medidas que se tratan de imponer, desde la ideología neoliberal, sean recortar los gastos, desentendiéndose de los ingresos (vía impuestos), olvidando el sentido social que es necesario considerar en la cuestión de las pensiones. Cree que lo importante es determinar hasta qué punto la sociedad está dispuesta a ser solidaria.

Como coautor de la citada obra, también comparte la opinión de ambos profesores el economista y diputado Alberto Garzón. En su blog, sigue insistiendo en que el principal problema es la falta de ingresos que han de venir por una mejora del sistema productivo. Por otro lado, en su libro Esto tiene arreglo, cita el “salario indirecto o social”; la prestación social que desde lo público complementa los recursos de los ciudadanos menos afortunados, como pueden ser los futuros pensionistas, asegurando el acceso a múltiples servicios que les ofrezcan una aceptable calidad de vida. Esto tendría un efecto complementario a las pensiones.


Continuará con más opiniones