Otros economistas comparten también la idea de que es necesario complementar los ingresos de las cotizaciones con los provenientes de los impuestos, como explica Ignacio Zubiri (Catedrático de Hacienda Pública del País Vasco): “Cabe señalar que financiar las pensiones con impuestos generales (u otros ingresos) es perfectamente legítimo. Simplemente la Seguridad Social no es una gran empresa aseguradora que deba igualar ingresos a gastos. El objetivo de la provisión pública de pensiones es garantizar determinados niveles de bienestar en la jubilación. Y si estos niveles no se pueden financiar con cotizaciones, es legítimo financiarlos con impuestos…”
El economista Eduardo Garzón (hermano del ya citado Alberto) analiza el hecho de invertir el Fondo de Reserva de las pensiones (recordemos, más de 63 mil millones de euros en 2013) para que no sufra ese capital la consiguiente devaluación. No se trata de ponerlo en manos de instituciones privadas, ávidas como hemos visto de meterle mano al botín, sino de invertir directamente en deuda del estado (actualmente en la de Alemania, Francia, Holanda y España, esta con el 97% de inversión del fondo). El economista lo justifica aduciendo que, ante la improbable bancarrota del Estado, la SS sería la primera en cobrar la deuda. Además, la SS, con esta inversión, está contribuyendo a aliviar la deuda pública española.
Nacho Álvarez (economista de la Complutense) critica el modelo que proponen los “altavoces” de los intereses financieros, y comparte la posición de V. Navarro. Por otro lado, en la web Izquierda Anticapitalista, hace referencia a estos datos: “Según información de Eurostat, el sistema de pensiones de España es uno de los más baratos de la Unión Europea (UE). El gasto público español en pensiones fue en 2010 […] de 1.862 euros por habitante (equivalente al 10,7% del PIB). Esta cifra es muy inferior a los 2.769 euros de gasto medio en la UE (13% del PIB), los 3.421 euros de Alemania (12,8% del PIB), los 3.658 Francia (14,4% del PIB) o los 3.295 de Italia (16% del PIB)”.
Veamos el planteamiento de tres autores que añaden un nuevo punto de vista, coincidente con el del FCSM, cuyo referente ecológico irrenunciable es La Carta de la Tierra: Florent Marcellesi, Jean Gadrey y Borja Barragué y su libro “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible”. Declaran sus afinidades ideológicas con el profesor Navarro, pero no comparten su visión de la necesidad de un crecimiento ilimitado de la productividad, aportando una valoración ecológica del desarrollo económico y de las pensiones.
“He aquí algunas propuestas para imaginar `unas pensiones sin crecimiento’:
1. Las pensiones de las generaciones futuras no requieren crecer más, sea como sea el crecimiento, sino distribuir la riqueza ya existente así como reducir las desigualdades. /…/
2. Desarrollar los servicios fuera de la lógica mercantil (salud, cultura, movilidad…) y el acceso a las riquezas no económicas (vínculos sociales, participación, naturaleza…) para fomentar el «vivir-bien» de las personas mayores en un mundo sostenible. /…/
3. De este modo, favorecer los ingredientes del vivir bien de los jubilados en una sociedad sostenible en torno a cuatro pilares: autogestión, solidaridad, ciudadanía y ecología. /…/
4. Fijar una renta máxima definida como un múltiplo razonable de una renta básica de ciudadanía decente para poner fin a la pobreza monetaria, como la de las personas mayores (en especial las mujeres). /…/
5. Reflexionar sobre la financiación de las pensiones y de los servicios colectivos gratuitos o subvencionados, públicos o asociativos, dedicados a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y a sus actividades en la ciudad./…/
6. Promover una sociedad con altas tasas de empleo remunerado y sin crecimiento de las cantidades. /…/
7. Mantener el derecho a una jubilación de buena calidad a los 65 años. A la vez que redistribuye el trabajo, relativiza la influencia excesiva del trabajo sobre la vida y sobre la Naturaleza. /…/
8. Luchar por la igualdad de las mujeres y los hombres con respecto al empleo de calidad y a los salarios.. /…/
Y concluyen: Es un imperativo que los movimientos transformadores integren esa realidad y hagan propuestas novedosas para combinar a la vez justicia social y sostenibilidad ecológica.”
Daremos un paso más en este intento de aproximación al acosado mundo de las pensiones citando un libro, generoso en su contenido y rotundo en sus argumentos, que nos ayuda a desenmascarar tanta falacia. Su autor: Ciudadano Pérez. Su título: ¿Pensiones en peligro?.... El autor se pregunta si, para evitar la quiebra de la banca, el Estado ha recurrido al dinero de los contribuyentes, ¿por qué no se haría lo mismo para evitar la supuesta crisis del sistema de pensiones? Y concluye: “Que la banca pague lo que debe”.
Solo echo de menos que se cambie el enunciado en negativo, que es la norma, por otro parecido al que encabeza estos artículos: Pensiones con futuro. Los profesores Navarro y Torres han debido entender que los enunciados en negativo terminan lanzando mensajes subliminales de que las cosas van mal y han titulado su reciente libro Lo que debes saber para que no te roben la pensión. Así de contundente. Recomiendo su lectura para espantar los mitos de nuestros cerebros.
Continuaremos con las pensiones





