20 ago 2013

Pensiones con futuro (y 9)

¿Es viable la propuesta del Frente Cívico: Ninguna pensión por debajo del SMI?

En una entrada anterior (11-2-2013) titulada El carnaval de los perversos, incluía un provisional decálogo del Frente Cívico Somos Mayoría, cuyo primer punto dice lo siguiente:
1. Salario Mínimo Interprofesional (SMI) de 1.000 euros al mes. Ninguna pensión por debajo del SMI. Aproximación de la prestación por desempleo al SMI. Planteamiento de la Renta Básica en situación de carencia.

No deberíamos dejar de pensar que los salarios y las pensiones están íntimamente ligados a la dignidad de la vida de las personas menos afortunadas. El capitalismo basa sus políticas en desatender las necesidades más elementales de las clases bajas. En este sistema, las pensiones son solo una parte del botín que pretenden apropiarse los saqueadores. 

Las consecuencias de las políticas neoliberales que propician la tropelía pueden ser terribles no solo para las clases bajas, sino para todos los ciudadanos que se hallen excluidos de la clase social que domina el poder económico. Noam Chomsky lo anticipa temiendo que la plutonomía (el sistema económico de menos del 1% de la población, riquísimos) domine impunemente al precariado (más del 99% de la población, desposeída de sus derechos y cada vez más empobrecida). Es decir 70 millones de poderosos de este mundo explotando las vidas de más de 7 mil millones de personas. 

Este panorama nos permite concluir que la aplicación de la propuesta del Frente Cívico, no solo en cuanto a las pensiones, es un reto a la voluntad política que supera el rango económico. Por lo tanto hay que forzar el cambio radical de la tendencia actual. Primero, porque estos políticos no lo van a hacer. Segundo, porque hay que parar el precipitado desmantelamiento del estado del bienestar —que afecta directamente a los más vulnerables— y defender los auténticos valores de la democracia. Tercero, porque, como ya venimos argumentando, sí hay recursos y políticas alternativas para lograrlo al mismo tiempo que están comprometidas a respetar los Derechos Humanos y la Carta de la Tierra. 

Y no hay duda de que el asunto se debe afrontar desde la política o no habrá solución. Insistimos en esto, como afirmó alguien nada sospechoso de progresista —lo cita el profesor J. Fontana— , se refiere al ex secretario de Estado de EEUU (durante el mandato conservador de Nixon) a propósito de haber dejado en manos de expertos los asuntos económicos: “Solo más tarde aprendí —dirá Kissinger en sus memorias— que las principales decisiones en política económica no son técnicas, sino políticas.” Y nos podemos preguntar: ¿No es esto válido para defender nuestros derechos?

Si no conseguimos parar estas políticas de locos, mejor dicho de avaros compulsivos, el mundo que verán nuestros descendientes será mucho peor que el que estamos padeciendo en la actualidad. Se agrandará el abismo que ya existe entre los ricos que gozan de todos los privilegios y los que se verán sumidos en la precariedad más absoluta, como anticipa Chomsky. Se configurarán dos mundos cada vez más distanciados entre sí: el de las minorías que gozarán del estado del bienestar y el de las mayorías que padecerán el estado del malestar. Incluso las pensiones actuales serán consideradas en el futuro como un logro de la Edad Dorada de los antiguos ciudadanos.


Todo eso podrá ocurrir si desde este momento la mayoría, hasta ahora ciega o resignada, no usa el poder de su voz y de su voto para tratar de impedirlo. 

15 ago 2013

Pensiones con futuro (8)

¿Hay alternativas? 

Las medidas no serían técnicas, sino políticas. Nos sentimos atraídos por la utópica propuesta del decrecimiento, frenando el desarrollo suicida en el que nos ha embarcado el sistema capitalista, y la redistribución de la riqueza. Esto solo es realizable desde un cambio radical de política, sustituyendo el sistema productivo actual por otro más tecnológico que mantenga los ingresos sin dañar el medio y desarrollando políticas de igualdad protegiendo a los más débiles. La alternativa se podría basar en medidas como las que se sugieren en estas propuestas básicas:

1ª Subir la pensión mínima a 1.000 euros porque las actuales, como se ha comentado, son claramente insuficientes para cubrir las necesidades más básicas. Las pensiones mínimas en España, como vimos, son de las más bajas de Europa. El citado Ciudadano Pérez piensa que: “Con independencia de los ajustes paramétricos que precise el sistema, una reforma en serio de la Seguridad Social, exige que se establezca una pensión mínima cuya cuantía permita vivir con dignidad los últimos años de la vida de una persona”.

2º Estrechar la banda entre las actuales pensiones mínima (631) y máxima (2.548) que facilite el equilibrio del fondo. Los beneficiarios de pensiones más altas, no solo vivirán de media 10 años más y disfrutarán de las mismas prestaciones sociales complementarias, sino que dispondrán de más recursos privados en el momento de la jubilación.

3ª No retrasar de forma obligatoria la edad de jubilación ya que hay que tender a trabajar para vivir, no a vivir para trabajar. Además, lo que se gana por un lado en cotizaciones, se pierde por otro en nuevos cotizantes y no contribuye a aliviar el desempleo. Pero, ¿ampliar la vida laboral? ¡Naturalmente! Por abajo, para que todo joven de 16 años, que lo desee, tenga la oportunidad de trabajar y cotizar suficientes años en beneficio propio y de sus conciudadanos ya jubilados. 

4ª Desarrollar políticas que faciliten el acceso de la mujer al empleo hasta alcanzar niveles del entorno europeo. Incentivando la natalidad (prestaciones económicas familiares, servicios sociales…), aplicando un criterio de igualdad de género en el campo laboral y en la productividad social, con horarios flexibles y compartiendo la conciliación familiar.

5ª Facilitar la integración de la población inmigrante con todos los derechos. La proyección de esta población hacia 2050 podría alcanzar los 16 millones (según el INE). La impredecible incidencia demográfica que aportará este factor puede llegar a trastocar todas las previsiones, probablemente de modo positivo. 

6ª Analizar a fondo los casos de jubilación anticipada para no dejar desprotegidos a los trabajadores que estén sin empleo en el último tramo de su vida laboral y a los discapacitados o a aquellos que sufran un deterioro de su salud. 

7ª No apostar por el crecimiento sin límites de la productividad. Invertir en I+D+i para que el desarrollo económico cambie el concepto clásico de productividad que no valora el impacto medioambiental. Ese crecimiento hay que considerarlo como no sostenible por no ajustarse al principio 7º de la Carta de la Tierra. Hay que aprovechar las posibilidades que el conocimiento y la información pueden aportar en el futuro a las nuevas formas de producción, sin dejar de poner el acento en la calidad por encima de la cantidad en todos los parámetros de la vida laboral y social. Sería también deseable la conjunción de eficientes sistemas económicos —eliminando el factor del lucro capitalista— como la Economía del bien común, el cooperativismo, la colectivización (según sectores), control del mercado y de los canales de distribución e introducir modelos conservacionistas aportando un nuevo concepto del bienestar acorde con el ecologismo, la desglobalización y el decrecimiento. 
8ª Tender a equilibrar los ingresos y gastos de las pensiones mediante aportaciones con cargo a los presupuestos generales del Estado —los artículos 41 y 50 de la Constitución deben interpretarse en este sentido, así como del 22 al 25 de los DDHH—, con una política fiscal efectivamente progresiva, con más impuestos a las SICAV y a las sociedades financieras, luchando decididamente contra la evasión y elusión de capitales, contra la economía sumergida —que asciende a casi 80.000 millones de euros e incide directamente en las cotizaciones—, suprimiendo los privilegios de la Iglesia. Tampoco conviene olvidar que los más de 40 mil millones prestados a la banca, que difícilmente serán recuperados, constituyen una deuda ilegítima puesto que no está destinada a cubrir los intereses de los ciudadanos, como exige la ley. Todo supondría más de 200 mil millones de euros. Además, se podrían sacar de la SS los gastos del subsidio de desempleo y del FOGASA, como ya se hizo con los de Sanidad. ¿Hay o no hay dinero para las pensiones?

Que sí hay posibilidad de obtener recursos para las pensiones lo seguiremos comprobando con otros datos consultados por Alondra, comentarista asidua de este blog: «Estoy totalmente de acuerdo en que el futuro de las pensiones no estaría amenazado si existiera voluntad política de aportar los recursos necesarios. Se podrían sustraer, entre otras, de partidas como:

5 ago 2013

Pensiones con futuro (7)

De lo expuesto hasta ahora se deduce que el acoso a las pensiones y su supuesta inviabilidad han creado una opinión pública generalizada que provoca el miedo al futuro de las pensiones, como venimos repitiendo. Los recortes emprendidos aprovechando la crisis no obedecen a unas medidas coyunturales para paliar el efecto de la misma, sino a una estrategia premeditada para debilitar al Estado y consolidar los poderes económicos. Para conseguirlo ocultan las alternativas posibles y juegan a la confusión manipulando verdades a medias como estas:

1º Es lógico pensar que la proyección a largo plazo de la población española parece indicar que podrá haber dificultades para cubrir los gastos de las pensiones futuras con el aporte exclusivo de los cotizantes. La relación actual es de 2 cotizantes por cada pensionista (16 millones de cotizantes costean a 8 millones de pensionistas. Los más pesimistas creen que hacia 2050 la ratio podría caer a 1,6). Sin embargo la solución del problema se suele ocultar: Por un lado, menos trabajadores, con mejores recursos técnicos, pueden aportar mucho más al PIB, como ha pasado en los últimos cincuenta años; por otro lado, seis millones de desempleados podrían resolver completamente el problema si las políticas tendieran al pleno empleo, cosa que aborrece el gran empresario porque perdería el control sobre los salarios.

2º Las previsiones de crecimiento indefinido de la productividad, tal como hoy la concebimos, son bastante dudosas porque los efectos de la crisis están siendo muy profundos y prolongados. Es cierto pero, en todo caso, lo que hay que cambiar es el sistema productivo porque, con el actual, la cuota ecológica sería incompatible con la calidad de vida en el planeta. Pero eso no quiere decir que el PIB no pueda crecer y que el reparto de la tarta no pueda ser solidario con los pensionistas.

3º Las pensiones —aseguran— no serán sostenibles. Pero hay que saber que en España el 70% de las pensiones no superan los 1.000 euros mensuales. La pensión media contributiva es un 25% de la de la UE, y la no contributiva casi un 50%. Con una pensión mínima contributiva actual de 630 euros y la no contributiva de 365 euros, teniendo que pagar cada vez más servicios privatizados y crecientes impuestos indirectos, copagos, además de otras cargas familiares, a las personas mayores les esperarían unos años duros bordeando la pobreza al final de la vida. Esta situación es la intolerable.

4º Las políticas actuales, que el gobierno califica de coyunturales para salir de la crisis, son para quedarse, para cambiar la estructura político-económica según la doctrina neoliberal incitando a caer en la trampa de los fondos de pensiones. Rechazan como cosa del diablo aportar recursos del Estado. La propaganda, al insistir en que las pensiones no son sostenibles, engaña a la opinión pública y genera el miedo suficiente como para que se acepte el cambio de paradigma sin crítica ni oposición. ¡Que viene el lobo! Pero, ¿quién es el lobo? Se está imponiendo, ante la inoperancia de una ciudadanía engañada, la banalización de la opacidad, de la mentira, de la desvergüenza y de la corrupción, mientras se desmantelan los servicios sociales.

Conviene hacer una consideración antes de cerrar el capítulo que nos ocupa por su proyección sobre las nuevas generaciones. Los Presupuestos Generales del Estado incluyen los gastos de cada año, como es sabido. Pero, así como los gastos en Defensa se mantienen por una interesada y falsa idea preventiva, otras partidas anuales están, o también deberían estar, orientadas hacia el futuro, es decir, basan su necesidad en la solidaridad intergeneracional, movidos por un sentimiento y una determinación social de garantizar un patrimonio colectivo —hoy por ti, mañana por mí— que beneficie a las generaciones futuras. Hablamos de Educación, Pensiones y Ecologismo. Esta voluntad colectiva se tiene que reforzar con la práctica política desde lo público. 

Pero si las políticas neoliberales insisten con su propaganda en asustar con la cantinela de que las pensiones, la educación y el gasto en medioambiente son una carga insoportable para el Estado, los ciudadanos acabarán asumiendo que la mejor política es que los gobiernos se desentiendan de lo público en beneficio de lo privado. ¡Que cada cual aguante los embates de la vida como buenamente pueda! Así, la sociedad atomizada, no reaccionará. Con estas políticas se propaga el individualismo egoísta y se destierra el socialismo solidario, dejando indefenso al precariado. Incluso las leyes que cohesionan la vida pública —salvo aquellas que protegen a los poderosos— serán consideradas como un atentado contra la libertad de los individuos. El autoengaño justificará que la mejor defensa sea la que ejercen los propios ciudadanos usando sus recursos y su fuerza. Es la tendencia que observa en EEUU Tony Judt en su libro Algo va mal. Esta otra moda del Imperio nos va a seguir contaminando, si no lo impedimos.

Continuarán las pensiones

25 jul 2013

Pensiones con futuro (6)

Un equipo de expertos más fiables que los 12 “sabios”, coordinados por el economista Juan Francisco Martín Seco –colaboradores del Frente Cívico Somos Mayoría, y desde luego desvinculados de los intereses financieros– están elaborando un documento en el que pretenden –como ha sido nuestro propósito en estas entradas– desmontar todas las mentiras de los agoreros que pregonan la ruina de las pensiones. Estaremos atentos a este trabajo y divulgaremos el documento cuando esté listo. Pero, como aperitivo, adjuntamos íntegro un artículo que el propio Martín Seco ha publicado en República.com titulado El salario y las pensiones. Este es el artículo:

«Pongamos un ejemplo y hagamos unos pequeños cálculos –sin duda más simples que la fórmula polinómica con la que nos han obsequiado los expertos gubernamentales. Supongamos un país –no precisamente el de las maravillas– cuya renta anual se reparte entre 80 asalariados (2 euros de promedio) 5 empresarios (5 euros) y 15 pensionistas (1 euro). En total, 200 euros.

Los sabios del lugar, muy alarmados, estiman que dentro de h años, debido al incremento de la esperanza de vida y al cambio en la tasa de natalidad, se va a producir un envejecimiento de la población, de manera que los asalariados serán tan solo 60, mientras los pensionistas pasarán a ser 35. Para no complicar las cosas, supondremos que el número de empresarios no va a cambiar y la población total tampoco. Los doctos expertos, tras sesudas proyecciones, ecuaciones y alguna que otra integral, llegan a la conclusión de que el hecho de que haya menos de dos activos por pasivo, convierte en insostenible el sistema de pensiones, tal como está configurado en la actualidad, y que hay que modificarlo (léase bajar las prestaciones) para hacerlo viable. Desde luego, afirman, las pensiones no podrán actualizarse de acuerdo con la subida de los precios.

Algunos de los que no son sabios, pero saben sumar y multiplicar, no se quedan convencidos y comienzan a hacer sus propios cálculos. Saben que las previsiones más conservadoras aseguran que en ese periodo el Producto Interior Bruto (PIB) y por lo tanto la renta per cápita, ambos a precios constantes, se van a incrementar en un 20% y los precios en un 30%. Teniendo en cuenta ambos porcentajes, el PIB y la renta per cápita, en euros corrientes aumentarán un 56% (1,2×1,3=1,56). Encuentran lógico, por tanto, que los beneficios de los empresarios se incrementen en ese porcentaje. Es decir, que los 5 euros se conviertan en 7,8; y lo mismo respecto a los salarios, que de 2 euros se transformen por término medio en 3,12 euros.

Los no sabios continúan echando cuentas (casi las de la vieja): el PIB en el año n+h será 312 euros (200×1,56); el coste de los salarios 187,2 euros (60×3,12) y el excedente empresarial 39 euros (5×7,8).

Descontando del PIB el coste de los salarios y el excedente empresarial se mantiene un remanente de 85,8 euros. Los no doctos no entienden que –tal como afirman los sabios– no se puedan actualizar las pensiones al menos en una cantidad igual al incremento del coste de la vida.

Asumiendo el supuesto más extremo, el de que los nuevos jubilados hubiesen entrado en el sistema con una pensión equivalente al salario que en ese momento tenían, el coste de actualizar las pensiones por el índice de precios alcanzaría: 15x1x1,30+20x2x1,30 =71,5 euros, cantidad inferior al excedente de 85,8.

Pero aún hay más. Los no expertos se preguntan por qué se va a impedir a los pensionistas participar en el crecimiento económico en la misma medida que lo hacen los asalariados y los empresarios. Al fin y al cabo, si la renta se ha incrementado ha sido por los asalariados y por los empresarios sin duda, pero también por los hoy jubilados que en su día pagaron impuestos con los que financiaron los gastos en educación, en infraestructuras, en sanidad, en justicia y en tantas y tantas cosas que han colaborado a que la productividad haya crecido año tras año.

Así que continuaron haciendo cálculos (solo sumando y multiplicando) e intentaron ver qué ocurriría si las pensiones se actualizasen al igual que los salarios y los beneficios empresariales por el incremento de la renta per cápita: 15x1x1,56+20x2x1,56=85,8 euros. ¡Oh, casualidad! La cifra es exactamente igual a la del remanente. Resulta que también es posible.

Y aunque no son sabios ni expertos, se dan cuenta de que las conclusiones de este sencillo ejemplo son perfectamente extrapolables a cualquier otro modelo más complejo y que la posibilidad se mantiene incluso cuando se hace una suposición tan irreal como la hecha en estos cálculos de que la primera pensión es equivalente al último salario. Solo se precisa que se cumplan dos condiciones: que la renta per cápita se incremente y que se mantenga constante la distribución del PIB, es decir, que ningún colectivo intente engordar su parte de pastel a costa de los demás.

Entonces, ¿por qué los expertos gubernamentales se empeñan en afirmar que es insostenible? ¿Qué es lo que pretenden? Las declaraciones a la prensa de uno de ellos nos pueden facilitar alguna pista. Ha afirmado que resulta evidente que las pensiones no deben crecer por encima de los salarios. Y tan evidente, pero nadie pide tal cosa, a no ser que se esté pensando, y ahí está el quid de la cuestión, en que los salarios deben renunciar al incremento de productividad e incluso a mantener su poder adquisitivo.

Porque lo que está detrás de todas esas presuntas insostenibilidades es la pretensión de modificar año a año la distribución de la renta en contra de los salarios, de las pensiones y a favor del excedente emprFMIesarial (capital y empresas). Ahí confluyen todos los consejos (diríamos imperativos) de Berlín, Bruselas y Frankfurt, allanado el camino por la Unión Monetaria. Y ese es el objetivo también de esos otros sabios del FMI, que no suelen acertar jamás en sus previsiones, que hundieron durante una década América Latina y que se limitan a agitar como un catecismo el consenso de Washington.»

Con este vídeo completamos el contenido de esta entrada (picar aquí)

Seguiremos con las pensiones

18 jul 2013

Pensiones con futuro (5)

Más opiniones sobre las pensiones

Otros economistas comparten también la idea de que es necesario complementar los ingresos de las cotizaciones con los provenientes de los impuestos, como explica Ignacio Zubiri (Catedrático de Hacienda Pública del País Vasco): “Cabe señalar que financiar las pensiones con impuestos generales (u otros ingresos) es perfectamente legítimo. Simplemente la Seguridad Social no es una gran empresa aseguradora que deba igualar ingresos a gastos. El objetivo de la provisión pública de pensiones es garantizar determinados niveles de bienestar en la jubilación. Y si estos niveles no se pueden financiar con cotizaciones, es legítimo financiarlos con impuestos…”

El economista Eduardo Garzón (hermano del ya citado Alberto) analiza el hecho de invertir el Fondo de Reserva de las pensiones (recordemos, más de 63 mil millones de euros en 2013) para que no sufra ese capital la consiguiente devaluación. No se trata de ponerlo en manos de instituciones privadas, ávidas como hemos visto de meterle mano al botín, sino de invertir directamente en deuda del estado (actualmente en la de Alemania, Francia, Holanda y España, esta con el 97% de inversión del fondo). El economista lo justifica aduciendo que, ante la improbable bancarrota del Estado, la SS sería la primera en cobrar la deuda. Además, la SS, con esta inversión, está contribuyendo a aliviar la deuda pública española.

Nacho Álvarez (economista de la Complutense) critica el modelo que proponen los “altavoces” de los intereses financieros, y comparte la posición de V. Navarro. Por otro lado, en la web Izquierda Anticapitalista, hace referencia a estos datos: “Según información de Eurostat, el sistema de pensiones de España es uno de los más baratos de la Unión Europea (UE). El gasto público español en pensiones fue en 2010 […] de 1.862 euros por habitante (equivalente al 10,7% del PIB). Esta cifra es muy inferior a los 2.769 euros de gasto medio en la UE (13% del PIB), los 3.421 euros de Alemania (12,8% del PIB), los 3.658 Francia (14,4% del PIB) o los 3.295 de Italia (16% del PIB)”.

Veamos el planteamiento de tres autores que añaden un nuevo punto de vista, coincidente con el del FCSM, cuyo referente ecológico irrenunciable es La Carta de la Tierra: Florent Marcellesi, Jean Gadrey y Borja Barragué y su libro “Adiós al crecimiento. Vivir bien en un mundo solidario y sostenible”. Declaran sus afinidades ideológicas con el profesor Navarro, pero no comparten su visión de la necesidad de un crecimiento ilimitado de la productividad, aportando una valoración ecológica del desarrollo económico y de las pensiones. 

“He aquí algunas propuestas para imaginar `unas pensiones sin crecimiento’:

1. Las pensiones de las generaciones futuras no requieren crecer más, sea como sea el crecimiento, sino distribuir la riqueza ya existente así como reducir las desigualdades. /…/

2. Desarrollar los servicios fuera de la lógica mercantil (salud, cultura, movilidad…) y el acceso a las riquezas no económicas (vínculos sociales, participación, naturaleza…) para fomentar el «vivir-bien» de las personas mayores en un mundo sostenible. /…/

3. De este modo, favorecer los ingredientes del vivir bien de los jubilados en una sociedad sostenible en torno a cuatro pilares: autogestión, solidaridad, ciudadanía y ecología. /…/

4. Fijar una renta máxima definida como un múltiplo razonable de una renta básica de ciudadanía decente para poner fin a la pobreza monetaria, como la de las personas mayores (en especial las mujeres). /…/

5. Reflexionar sobre la financiación de las pensiones y de los servicios colectivos gratuitos o subvencionados, públicos o asociativos, dedicados a la mejora de la calidad de vida de las personas mayores y a sus actividades en la ciudad./…/

6. Promover una sociedad con altas tasas de empleo remunerado y sin crecimiento de las cantidades. /…/

7. Mantener el derecho a una jubilación de buena calidad a los 65 años. A la vez que redistribuye el trabajo, relativiza la influencia excesiva del trabajo sobre la vida y sobre la Naturaleza. /…/

8. Luchar por la igualdad de las mujeres y los hombres con respecto al empleo de calidad y a los salarios.. /…/

Y concluyen: Es un imperativo que los movimientos transformadores integren esa realidad y hagan propuestas novedosas para combinar a la vez justicia social y sostenibilidad ecológica.”

Daremos un paso más en este intento de aproximación al acosado mundo de las pensiones citando un libro, generoso en su contenido y rotundo en sus argumentos, que nos ayuda a desenmascarar tanta falacia. Su autor: Ciudadano Pérez. Su título: ¿Pensiones en peligro?.... El autor se pregunta si, para evitar la quiebra de la banca, el Estado ha recurrido al dinero de los contribuyentes, ¿por qué no se haría lo mismo para evitar la supuesta crisis del sistema de pensiones? Y concluye: “Que la banca pague lo que debe”.

Solo echo de menos que se cambie el enunciado en negativo, que es la norma, por otro parecido al que encabeza estos artículos: Pensiones con futuro. Los profesores Navarro y Torres han debido entender que los enunciados en negativo terminan lanzando mensajes subliminales de que las cosas van mal y han titulado su reciente libro Lo que debes saber para que no te roben la pensión. Así de contundente. Recomiendo su lectura para espantar los mitos de nuestros cerebros.


Continuaremos con las pensiones

8 jul 2013

Pensiones con futuro (4)

La opinión de otros expertos

Al informe FEDEA y al informe de los 12 sabios se contraponen los argumentos de otros economistas, incluso de alguno de los 12 expertos, como hemos anticipado en la entrada anterior. Entre los más contundentes se encuentra el ya mencionado Vicenç Navarro que es uno de los científicos sociales españoles más citados en la Universidad de Pensilvania —no lo hace infalible, pero su crítica a las políticas neoliberales es una garantía—. Junto con Juan Torres y Alberto Garzón publicaron el libro ¿Están en peligro las pensiones públicas?… Con estos autores comenzaremos la exposición de los argumentos que ven viable el futuro de las pensiones siguiendo otro modelo alternativo.

La enésima réplica —que resumimos a continuación— que en este mismo año hizo el profesor Navarro al informe FEDEA, cuyos argumentos se sintetizaron en la entrada anterior, contiene los siguientes contra-argumentos:

1º. La esperanza de vida ha pasado de los 76 a los 80 años, es cierto —dice el profesor—. Pero interpretar eso como que solo la longevidad ha aumentado es un error. Es el promedio el que aumenta. Esto es sobre todo debido a la reducción de la mortalidad infantil. Pone este ejemplo. Pensemos en dos personas. Una tiene 80 años; la otra, muere al nacer. El promedio de esperanza de vida es de 40 años (80+0/2=40). Ahora en otro supuesto, una tiene 80 años y la otra muere a los 20. El promedio de esperanza de vida en este caso es de 50 años (80+20/2=50). Pero es evidente que la longevidad real no ha aumentado.

2º.- Los promedios no recogen las diferencias por clases sociales. En España, las diferencias de longevidad entre un rico y un pobre son de 10 años. (No es justo que el pobre cotice para que el rico cobre pensión durante 10 años más.

3º.- Se dice que el porcentaje del PIB que va a pensiones será insostenible dentro de 50 años, es decir el 8,4% de 2007, subirá a un 15,1% en 2060 (lo que es considerado inasumible, aunque hace 50 años con un gasto del 3%, se vaticinaba que transcurrido ese mismo tiempo el gasto se duplicaría o triplicaría, lo que sería la ruina del sistema; es evidente que el gasto casi se ha triplicado, pero la hucha de las pensiones dispone de 65.000 millones de euros). Al afirmar esto —replica el profesor Navarro— ignoran que todos aceptan que se crecerá el 1,5% anual, es decir, el PIB en 2060 será 2,23 veces mayor. En 2007 los recursos del PIB para los no pensionistas eran del 91,6% (100-8,4). En 2060 los recursos para los pensionistas serán del 15,1% de 223, es decir 33. Por lo que de la tarta del PIB queda 190 (223-33) para los no pensionistas (más del doble del 91,6 de 2007). El incremento del 1,5% de la productividad, aceptado por todos, supondrá más parte de los recursos del PIB para los no pensionistas, a pesar de que aumentara el porcentaje aplicado a los pensionistas.

4º. No se pueden hacer proyecciones exactas sobre la evolución demográfica. Se suele calcular que el número de jóvenes activos en relación con los jubilados disminuirá. Pero esto es equívoco porque, en primer lugar, lo que hay que considerar es el número de cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario. Tanto uno como otro, están creciendo como consecuencia de la participación de la mujer en el mercado de trabajo (y tiende a aumentar sin llegar aún a los niveles de, por ejemplo, Suecia si se desarrolla una acertada política familiar: escuelas de infancia, servicios domiciliarios…). En segundo lugar, la productividad (salvando el paréntesis coyuntural de la crisis) seguirá creciendo.

5ª Si fuera necesario algún cambio, no debe ser a costa de retrasar la edad de jubilación ni de recortar las pensiones, que son muy bajas, porque los salarios siguen siendo bajos. Cabe aplicar otras medidas: a) Flexibilizar la edad de jubilación, que debe ser un derecho, no una obligación. b) Prohibir la prejubilación, porque beneficia a las empresas, penaliza a la SS y al jubilado. La prejubilación en España recorta un 6% del PIB. c) El Estado debería aumentar su aportación a las pensiones (como en otros países) procedentes de los impuestos generales, como ya se hizo con la Sanidad.

Juan Torres, que comparte los argumentos de Navarro, critica que el FMI haga previsiones alarmistas sobre la evolución de la población jubilada para justificar recortes en las pensiones sin tener en cuenta el incremento en la productividad, que puede permitir (como hasta ahora) que menos empleados puedan sostener a mayor población inactiva. Argumenta también que el balance de la SS, como cualquier otro, pretende el equilibrio entre ingresos y gastos. Lo inaceptable es que las medidas que se tratan de imponer, desde la ideología neoliberal, sean recortar los gastos, desentendiéndose de los ingresos (vía impuestos), olvidando el sentido social que es necesario considerar en la cuestión de las pensiones. Cree que lo importante es determinar hasta qué punto la sociedad está dispuesta a ser solidaria.

Como coautor de la citada obra, también comparte la opinión de ambos profesores el economista y diputado Alberto Garzón. En su blog, sigue insistiendo en que el principal problema es la falta de ingresos que han de venir por una mejora del sistema productivo. Por otro lado, en su libro Esto tiene arreglo, cita el “salario indirecto o social”; la prestación social que desde lo público complementa los recursos de los ciudadanos menos afortunados, como pueden ser los futuros pensionistas, asegurando el acceso a múltiples servicios que les ofrezcan una aceptable calidad de vida. Esto tendría un efecto complementario a las pensiones.


Continuará con más opiniones

1 jul 2013

Pensiones con futuro (3)

El futuro de las pensiones
Las dos entradas precedentes han puesto de manifiesto el ecosistema político y económico en el que se planifica y se impone la doctrina neoliberal que supone el ataque a las pensiones y el desmantelamiento general del estado del bienestar y la vulneración de los derechos cívicos.

Así podremos entender los intereses ocultos que provocan el supuesto problema de las pensiones: Para los poderes económicos y para los políticos que siguen sus consignas, son inviables si no se reforma el sistema recortando gastos; para otros, defensores de los derechos sociales, el futuro de las pensiones no estaría amenazado si se tuviera la voluntad política de aportar los recursos necesarios. 

Los partidarios de recortar gastos ocultan sus planteamientos ideológicos y tratan de justificar sus políticas interpretando a favor de sus intereses, aprovechando los datos que proporcionan los efectos coyunturales de  la crisis, algunas de las parciales o aparentes verdades como las siguientes:
1- La longevidad de la población española aumentará el número de jubilados.
2- La disminución de la población laboral activa, reducirá el número de cotizantes.
3- La merma progresiva de los salarios reducirá la cuantía de las cotizaciones.
4- El alto índice de desempleo parece un mal endémico que puede durar décadas.
5- Además, la caída de la actividad económica ralentizará el crecimiento del PIB. 
6- El período formativo (hasta el inicio de la etapa laboral) se retrasa desde los 18 hasta casi los 30 años. La edad efectiva de jubilación (incluye las jubilaciones anticipadas) era en 2010 de 61,4 años (hombres) y 63,1 (mujeres). Estos datos indican que se acorta el período laboral y se alarga el de la percepción de pensiones.

No les resulta difícil concluir que, si esta situación persiste, los gastos superarán a los ingresos de las cotizaciones, la hucha de la Seguridad Social se vaciará en pocos años y el sistema será inviable. Por otro lado, se dice que, como mínimo, están garantizadas hasta 2029. Pero muchos economistas y el propio Banco de España venían insistiendo en que había que reformar ya el sistema de pensiones. Es lo que ha llevado a los últimos gobiernos, a través del Pacto de Toledo, a emprender la reforma (con la incomprensible bendición sindical). Esta ya está aquí desde enero: alarga la edad de jubilación hasta los 67 años y el tiempo de cotización para el cálculo de la cuantía de las pensiones se sube de los 15 a los 25 años, de forma gradual hasta 2027. Esta última medida supone una reducción final de la pensión de un 5 %.

Lo previsible es que, con la aplicación de las nuevas políticas neoliberales —que ya están en marcha— las pensiones, directa e indirectamente, como ya ocurre, irán disminuyendo su poder adquisitivo cada año. Para paliar esta situación, desde hace algunas décadas, la publicidad del mundo de las finanzas nos viene recomendando suscribir un fondo de pensiones privado —es el sistema privado de capitalización, frente al sistema público de reparto— como complemento de la jubilación. Es una opción que incrementa el beneficio de las instituciones financieras. Supondría un riesgo real de pérdida de los ahorros de toda la vida, si es que el salario de un trabajador diera para algún ahorro. Es una muestra de la voracidad del interés privado y de la connivencia de los “responsables” públicos que apoyan estas recomendaciones y facilitan su opción con ventajas fiscales. Ni más ni menos que lo marcado en el Libro Blanco sobre Pensiones que la UE presentó en 2012, porque a Bruselas, dirigida por neoliberales a las órdenes de Merkel, los recortes sociales le parecen siempre insuficientes.

Ya en 2010, el llamado informe FEDEA (firmado por 100 economistas afines —según V. Navarro— a los intereses de la banca) partiendo de una interesada interpretación alarmante de unos supuestos datos, solo contemplaba un único modelo: Establecer un sistema automático de cálculo de las pensiones en función de los diferentes factores económicos que surjan en cada momento (factor de sostenibilidad), recortar los beneficios, retrasar la edad de jubilación y contemplar toda la vida laboral para el cálculo de las pensiones, además de recomendar la opción de los fondos y planes de pensiones complementarios. 

En el presente año 2013, se van cumpliendo una a una todas las amenazas de atacar de frente y sin rodeos las pensiones, tan trabajosamente conseguidas a lo largo de las últimas décadas. Primero con la puesta en marcha de la reforma de 2011 ya mencionada. En segundo lugar, el decreto ley del pasado 15 de marzo, que también hemos comentado. Y el temido informe del comité de expertos citado en las entradas anteriores ha sido entregado al gobierno el pasado mes de mayo. Aunque insinúan que será llevado al Pacto de Toledo, nos tememos que finalmente impongan su mayoría absoluta para cumplir las directrices que marca Bruselas de seguir reformando las pensiones para permitir ampliar el plazo de cumplimiento del déficit —por cierto un problema este que crea el neoliberalismo como escusa y coartada para saquear las arcas del Estado—. Resumiendo y volviendo al tema, la aplicación de las recomendaciones del informe de los doce “sabios” —ya dijimos que nueve de ellos son afines a los intereses de la banca, de las financieras y de las grandes compañías aseguradoras—, con un solo voto en contra y un apoyo incomprensible del
representante de CCOO —aunque con la condición de que se aplazara la aplicación hasta 2019—, supone dos graves atentados a la cuantía de las pensiones, las presentes y las futuras: Uno, desvincular la actualización de las mismas del IPC; si la economía va mal, las pensiones irán mal, lo que pareciendo lógico no deja de ser injusto con los más vulnerables, sobre todo en los malos tiempos. Y algo aún peor porque castiga cruelmente a los más ancianos al reducir año a año la pensión con el pretexto de hacer viable el sistema ante el aumento de la expectativa de vida. A esto hay que añadir lo que se acaba de explicar más arriba que apunta el informe FEDEA.

24 jun 2013

Pensiones con futuro (2)

Teorías económicas

Las pensiones, como el resto de las prestaciones sociales que conforman el llamado estado del bienestar en las democracias, se encuentran sometidas a las ideologías políticas, es decir, están vinculadas a los diferentes modos de concebir el mundo y de las teorías económicas que tratan de legitimar sus doctrinas. Para conseguirlo, la ideología imperante urde un sistema de sabiduría convencional mantenida y divulgada a través de los medios de propaganda que proporcionan una cultura hegemónica que la mayoría de los de abajo, paradójicamente, asumen, divulgan y sufren. La macroeconomía se crea en los años cuarenta como un sistema científico de conocimiento de los fenómenos económicos que tenía como finalidad evitar otra crisis como la del 29. Sin embargo, la ideología conservadora, acaparadora histórica de los poderes políticos y económicos, ha tejido un hábil código de dogmas, mitos y realidad seductora que de forma irracional captan las mentes, las voluntades y el voto del electorado en beneficio de los poderosos. La habilidad en el engaño llega a hacer ver necesarias, y sin más alternativa, medidas que atentan impunemente contra los derechos de los de abajo sin que éstos perciban que con ello aumenta el poder y la riqueza de los de arriba. Se impone un sistema mediante el cual la clase dominante, con el mínimo esfuerzo, se apropia de la riqueza producida por la ciudadanía. La democracia se convierte así en una pantomima de gestos que tratan de ocultar la violación de los derechos que deberían garantizar el bienestar general.

Simplificando mucho podemos decir que hay, dentro del sistema capitalista actual, dos teorías económicas contrapuestas que se ponen de manifiesto, sobre todo, en los períodos de crisis:

1.- Citaremos a dos premios Nobel de economía: Uno es Milton Friedman, que en su Escuela de Chicago gestó parte del actual latrogenocidio de las políticas neoliberales (por ejemplo, en el Chile de Pinochet, los Chicago Boys consiguieron, entre otras medidas antisociales, la privatización de las pensiones). Le precedió otro nobel artífice de la doctrina neoliberal: Friedrich Hayek, del que la Dama de Hierro, señora Thatcher, aprendió a eliminar paulatinamente el poder del Estado en favor de la empresa privada, llevándose por delante, sindicatos, educación, sanidad, pensiones; llegando a decir que “la sociedad no existe”, es decir, solo hay individuos aislados, sin poder, sometidos al orden establecido, que producen en las peores condiciones laborales y consumen.

Esta doctrina trata de reducir el Estado al mínimo imprescindible, lo justo para servirse de él en los períodos de crisis en un mercado sin reglas, en el que predomina la especulación financiera sobre la economía productiva. Persiguen controlar el gasto y reducir el déficit público; bajar los impuestos a los ricos; combatir a los sindicatos; basar la competitividad en dejar los salarios bajo mínimos, aunque incrementando sus beneficios; recortar al máximo los gastos en servicios sociales; desprestigiar lo público para que todo sea privatizado (pensiones, sanidad, educación…), excepto las pérdidas de la banca y de las grandes empresas.
Es la política que se dicta actualmente desde Bruselas y que está llevando al desastre a la Europa marginal. Estas políticas logran su mayor eficacia aprovechándose del miedo paralizante que provocan los momentos de crisis, de catástrofes naturales, de guerras, de dictaduras… Esto está muy bien documentado por la periodista canadiense Naomi Klein en La doctrina del shock, como vimos en otro artículo (14-10-2012): Las políticas del desastre.



2.- La teoría keynesiana. Toma su nombre de John Maynard Keynes, un nobel de economía que jugó un papel importante, sobre todo, tras la Gran Depresión del 29, pues sus teorías económicas aplicadas por el presidente Franklin D. Roosevelt a través de su plan económico del New Deal permitieron remontar la crisis en EEUU.



En los meses previos a la Conferencia de Bretton Woods (1944) se debatieron dos propuestas distintas para el ordenamiento monetario mundial, una de Estados Unidos y otra del Reino Unido. La británica fue elaborada por John Maynard Keynes y la estadounidense por Harry Dexter White.

El plan Keynes se apoyaba en la creación de un órgano internacional de compensación, el  International Clearing Union (ICU. Unión Internacional de liquidación), que emitiría una moneda internacional (Bancor) vinculada a las divisas fuertes con un cambio fijo. Mediante la ICU los países con excedentes financiarían a los países deficitarios. Así se tendría la ventaja de hacer crecer la demanda mundial y de evitar la deflación, lo que sería beneficioso para todos los países. EEUU, que poseía un enorme superávit, rechazó la propuesta e impuso la hegemonía del dólar. En esta Conferencia se creó el FMI y el BM, y más tarde (1948) la OCM. Aquí se fraguó la definitiva supremacía del poderoso imperio económico estadounidense. Hasta los años setenta, sus políticas keynesianas inauguran la llamada Edad Dorada del Capitalismo de Estado. Pero a partir de la citada década, la desregulación de los negocios especulativos (como comentábamos en nuestro anterior artículo (31-07-2012): El Gigante Hambriento) provoca el inicio del despótico período neoliberal que ha llevado hasta la crisis de los últimos años.

Ante la crisis actual, provocada por la codicia que anima el sistema que, carente de regulación política, actúa a sus anchas, otros economistas siguen la tesis keynesiana. Advierten de que, en la crisis actual, las políticas que solo atienden al control del déficit llevan a la paralización económica, al desempleo y a la recesión, entrando en un círculo vicioso que hunde a las clases bajas. Aseguran que en tiempos de crisis, aplicar recetas de austeridad es suicida. Entre estos economistas cabe citar, entre otros, a Joseph Stiglitz y a Paul Krugman. Son, por lo tanto partidarios de la intervención del Estado para reactivar la economía, fomentar el empleo y el consumo. Regular la actividad económica de las multinacionales y de la banca. Proteger los servicios sociales mediante la subida de impuestos y otras medidas. Representan para los ciudadanos la cara menos inhumana del capitalismo. Se encuentran siempre con una contundente oposición por parte de los políticos neoliberales y de los gurús del poder económico que está llevando a cabo una ominosa operación de desmantelamiento de las democracias a las que suplen para el saqueo y apropiación de la riqueza mundial.

Papel del Estado frente al verdadero poder

El principal deber del Estado democrático debe ser conseguir la mayor igualdad entre los ciudadanos, en lo económico, en lo político, en lo social y en lo cultural. Pero el poder político imperante no suele cumplir este contrato social, reflejado en parte en la Constitución, porque, guiado por la ideología neoliberal, cede a la presión de los lobbies de la banca y de las grandes empresas e incluso se identifica con sus intereses (recordemos la metáfora de la puerta giratoria, fielmente reflejado en este pérfido eufemismo: “capital relacional”; pero no al servicio del Estado, sino de intereses particulares). Blindados por la inmunidad parlamentaria, escusados por la mayoría alcanzada con el voto de los electores, algunos políticos se corrompen y se protegen dictando leyes que resultan ilegítimas, como es el caso referido a EEUU en el mandato de Clinton y que cita Josep Fontana: «… como dice Robert Scheer [periodista], se les había garantizado a los especuladores la impunidad, dada su capacidad de “modificar las leyes antes de cometer el crimen”». 

De este modo, el Estado, el único garante de la justicia social a través de los gobiernos, incumple el mandato constitucional, beneficia a los poderosos y abandona a su suerte a los pobres, a los que tienen un empleo precario y a los más vulnerables como son los parados y la mayoría de los pensionistas. 

Una progresiva y decidida voluntad popular de cambiar la tendencia está empezando a exigir un nuevo modelo económico postkeynesiano, institucional público, social, feminista, ecológico y ético, que considere al ser humano y a los demás seres de la naturaleza el centro de la acción política. Solo es necesario el compromiso de millones de voluntades para que exijan con su voto que este cambio se haga realidad. ¡Tan sencillo y tan complicado!

Continuaremos con las pensiones

10 jun 2013

Pensiones con futuro (1)


Hay que reconocer la solidaridad de muchos ancianos y ancianas que, en este cruel período de crisis, con sus menguadas pensiones estén paliando la grave situación que padecen sus parientes que no tienen trabajo ni prestaciones sociales. Pero el futuro nos lo están pintando aún más sombrío con ocultas intenciones. A lo largo de estos artículos trataremos de descubrir porqué aunque el sistema de pensiones no debería de correr peligro, con tanto repetirnos que serán inviables, hemos llegado a creer la falacia de que no se podrán costear las pensiones futuras si no se rebajan, pero no se habla de que hay 63 mil millones en el fondo de reserva para hacer frente a este período de crisis y, en el peor de los casos, de aumentar los ingresos con cargo a los presupuestos del Estado para que, como establece la Constitución, los jubilados tengan garantizado que vivan con dignidad los últimos años de su vida.

Hasta hace dos años, nos han hecho creer que las pensiones han ido recuperando el poder adquisitivo (con la trampa de tomar el mes de noviembre como referencia y hacer bajar intencionadamente el precio de los carburantes para controlar el IPC). En 2012 se congelaron. Para este año, el Gobierno ha formalizado la subida del 1%, y del 2% para los jubilados que cobren menos de 1.000 euros al mes, pero no las ha
actualizado al 2,9% alcanzado en noviembre, con lo que han perdido más que poder adquisitivo (1,9 y 0,9 puntos, respectivamente). También ha establecido las cuantías de las pensiones mínimas de jubilación, fijadas a partir de 8.838,2 € (14 pagas de unos 631 €), y las máximas, que no podrán superar los 2.548 mensuales. Las pensiones no contributivas se situarán en 365 mensuales la máxima y unos 91 la mínima.

El real decreto de 15 de marzo pasado ha venido a agravar aún más la situación al aplicar para empeorarla una reforma a la reforma de 2011. Merece una reacción contundente porque hay que tratar de parar este nuevo golpe a los pensionistas que además incluirán “novedades” para los próximos meses, como introducir el factor de sostenibilidad, para ahorrar gastos sin pensar en los ingresos. Las intenciones del ministro Montoro con la “desindexación” son una seria amenaza, porque un comité de 12 expertos están elaborando un informe sobre la base de desvincular las pensiones del IPC y otros factores que supondría una pérdida del poder adquisitivo de casi un 10 por ciento. De momento nos han legislado con alevosía sobre los parados de más de 55 años, sobre los empleados de más de 50 años sujetos de despido, sobre los años cotizados para acceder a la jubilación, sobre la jubilación activa… Y todo cuanto Bruselas quiera exigir.

¿Quiénes son esos 12 expertos que van a decidir las pensiones de casi diez millones de pensionistas y de casi quince en las próximas décadas? Perdón, no son expertos, son sabios. ¿Quién podrá dudar de la sabiduría de esas eminencias? Aclaremos, nueve de ellos son afines a los intereses de la banca, de las financieras y de las grandes compañías aseguradoras. Sí, sí, esas que están ansiosas por meterle mano a la gran tarta de las pensiones. La consecuencia final es que las pensiones llegarán a perder año a año su poder adquisitivo. Esto hará necesario que los pensionistas que puedan ahorrar suscriban fondos de pensiones, que, con el juego especulativo, las aseguradoras alcanzarán pingües beneficios. Con crisis y sin crisis, la SS (pensiones, desempleo y FOGASA) son una perita en dulce para las entidades financieras y la banca (más de 128 mil millones para 2013). Así lo cree el profesor Vicenç Navarro: “La Seguridad Social maneja, en cualquier país, la mayor cantidad de dinero que exista en aquel país. De ahí que la banca, ayudada por la presión de los mercados financieros, desearía intervenir en el manejo y gestión de tales fondos.”

17 may 2013

La mano que educa (y 3)




Esta última entrada de la serie va a terminar de relatar el desenlace de algo que no debió de suceder si los controles de calidad de la enseñanza hubieran funcionado con responsabilidad y el debido rigor, máxime si se estaban vulnerando los derechos de los menores.

La alumna XXX comenzó el curso siguiente con un cambio radical de la situación. Parece evidente que la denuncia de los hechos y la recomendación que se dio a la familia de poner en conocimiento del fiscal de menores la violación de derechos que la niña estaba sufriendo, terminaron surtiendo los efectos deseados.

En primer lugar, la alumna ya no estaba bajo el tutelaje de la maestra que incumplió de forma tan incomprensible sus funciones educativas y de respeto hacia su alumnado, especialmente hacia XXX. No obstante, siguió dando clase en el centro, con el agravante de que reincidía en su conducta con su nuevo alumnado, hasta el punto de provocar las quejas generales de padres y madres. Llegó incluso a iniciar el presente curso, aunque, después de las últimas vacaciones de Navidad, dejó de dar clases, no sabemos si por bajas médicas o cualquier otro modo que ha terminado apartándola de la docencia hasta que cumpla la edad de jubilación que sucederá este mismo año, según informa la madre de XXX.

Pero conozcamos las nuevas condiciones en las que la niña se encuentra actualmente en el colegio. En primer lugar, el trato de todos los docentes ha cambiado radicalmente. Y lo que es más sorprendente, todos los compañeros y compañeras, sin excepción, juegan con ella sin que se observen las actitudes de rechazo que eran antes tan frecuentes. Los afectos y la relación entre todos los de su grupo se desarrollan con toda normalidad. Esto demuestra que el comportamiento perverso de la tutora ofrecía un modelo que algunos alumnos seguían.

Por otro lado, el equipo docente que la atiende ha gestionado las mejores estrategias para aplicarle los apoyos y las medidas compensatorias necesarias para tratar de que la alumna consiga recuperar el mejor ritmo de aprendizaje y, lo que es más importante, la autoestima. Lo han conseguido ofreciéndole además atención psicológica y, fuera del horario escolar en un gabinete especializado, dos horas de rehabilitación psicopedagógica y de estimulación de las funciones del lenguaje que tenía bloqueadas.




La alumna XXX ha cambiado su estado de ánimo radicalmente. Va ilusionada al colegio, le ha cogido afición a aprender y lo hace con alegría. A pesar de la natural dificultad que supone el retraso acumulado, se encuentra progresando a mucho mejor ritmo que los cursos anteriores, lo que le ha permitido obtener de sus evaluadores la posibilidad de acceder el próximo curso al ciclo de secundaria con los consiguientes apoyos y adaptaciones que traten de aminorar su desventaja y evitar que los ligeros retrasos sean considerados como un fracaso personal. Si todo esto se desarrolla en un clima de naturalidad y afecto, la alumna XXX habrá conseguido superar los traumas que la han amenazado durante un período de la etapa más crucial y vulnerable de su vida.

La lección que podemos sacar de todo esta lamentable historia es que los padres y madres han de estar en continua vigilancia para saber cual es “la mano que educa” a sus hijos e hijas. En caso de incumplimiento del respeto a los derechos del menor, ha de exigirse el cambio de actitud con toda firmeza porque está en juego, además de una buena educación, nada menos que la felicidad de toda la vida que empieza a fraguarse desde la infancia.

2 may 2013

La mano que educa (2)



Esta es la segunda carta dirigida al Colegio de la niña XXX

“Este escrito va dirigido a todas las personas que de algún modo tengan responsabilidad en la educación de la niña XXX. De modo especial, y en primer lugar, a quien ejerza su tutoría en el presente curso y a todo el grupo de apoyo.”
Así comenzaba mi escrito de 6 de 0ctubre de 2009, del que recomiendo su relectura. Este que hoy nos ocupa sigue teniendo los mismos destinatarios, aunque las circunstancias han cambiado en algún sentido.
En primer lugar, los apoyos que X ha venido recibiendo desde la mencionada fecha han mejorado considerablemente, lo que demuestra que se ha despertado, para bien, la sensibilidad del grupo docente que interviene en su formación. No solo en su aspecto didáctico, sino en la relación afectiva con la alumna.
En segundo lugar, con dolor hay que resaltar el aspecto negativo que protagoniza la persona que ejerce su tutoría: la situación se ha venido agravando progresivamente, como prueban las reiteradas quejas de la madre de X.
Los últimos hechos, ya conocidos en el colegio, confirman la grave conducta que mantiene dicha persona: privar a X de la clase de gimnasia porque no es capaz de hacer los ejercicios como los demás (ella sí fue capaz de ponerla leyendo en el patio sentada en un banco con un paraguas bajo la lluvia); más recientemente, la víspera del día de los derechos del niño, X fue empujada en las escaleras por un compañero, necesitando asistencia por un servicio de urgencia (la tutora, al parecer, tiene por costumbre abandonar a los niños a la salida de la clase y marcharse, argumentando que son mayores y saben salir solos)…
Estos y otros hechos no son fortuitos; pueden ser la consecuencia de un presunto trato vejatorio sistemático hacia X que está provocando en la alumna inseguridad, baja autoestima, miedo y sufrimiento, mucho sufrimiento. Con su conducta (no se priva de resaltar la discapacidad de su alumna delante de los demás), la tutora ha creado un clima hostil hacia ella en la clase, que propicia la marginación y el desprecio por parte de algunos de sus compañeros, según relata la madre de la niña, síntoma de una cruel estigmatización de la víctima.
Como las quejas de los padres de X vienen siendo continuas y no hay modo de cambiar la actitud de su tutora, es necesario actuar para defender los derechos inalienables de X, así como de los demás alumnos que están contagiándose de un modelo educativo perverso.
Los resultados que el buen trato y las excelentes medidas pedagógicas que se están aplicando por la mayoría de los responsables del centro quedan anulados por el deterioro de la personalidad y el sufrimiento de X. Si no se remedia esta situación injusta, su vida va a ser muy desgraciada.

8 abr 2013

La mano que educa (1)


Lo que aquí se narra es un caso real que por suerte no ocurre en todos los colegios. Ni tampoco el hecho de ocurrir en un centro concertado es significativo.

Este escrito va dirigido a todas las personas que de algún modo tengan responsabilidad en la educación de la niña XXX. De modo especial, y en primer lugar, a quien ejerza su tutoría en el presente curso y a todo el grupo de apoyo.

Vengo observando a lo largo del tiempo las quejas y sufrimientos que padecen los padres de X por el trato que, en general, soporta la niña en su relación con los otros compañeros y también con algunos adultos. El afecto que le tengo a la familia me ha movido a mediar en la resolución de esta situación dolorosa e injusta.

Los docentes que la tratan deben de conocer bien sus capacidades y limitaciones intelectuales, así como sus buenas cualidades personales, que sin duda tiene. Habrán observado que es una alumna dócil con un nivel de autoestima muy bajo, que se agrava cuando se le exige un rendimiento que no puede alcanzar si no recibe el apoyo acertado y necesario. Si por error se la evaluara con los mismos baremos que a sus compañeros, el resultado sería siempre desastroso, y la “evidencia de sus sucesivos fracasos” sería aún más desastrosa para la formación de la personalidad de X. Su mundo afectivo se vería dañado de forma grave e irreversible, como parece que está ocurriendo.

Este proceso ya se ha iniciado y está provocando en la vida de esta inocente niña un sufrimiento injusto e inadmisible. No puede seguir siendo el “hazme reír” de cuantos la traten con desprecio, solo por ser diferente. En estas criaturas se ceba la crueldad de algunos niños con la mirada indiferente o cómplice de muchos adultos.

Son los docentes responsables, preparados y amables los que deben buscar los recursos pedagógicos adecuados para que niños como estos no se vean sufriendo en sus vidas las consecuencias de un sistema educativo y social que no tiene en cuenta las diferencias entre los individuos y sus necesidades educativas especiales. Está claro que sin una adaptación curricular seria, auténtica, individualizada y eficaz, estos alumnos tendrán un futuro desgraciado. Culparlos de su fracaso es una forma de disimular el fracaso de las medidas aplicadas si éstas se basan en diseños formales que no insisten en ir a lo más profundo del problema y a su solución.

Es casi seguro que sus tutores y maestros no pueden por sí solos resolver estas situaciones, pero sí tienen la responsabilidad de evitar el acoso que padecen y de “remover Roma con Santiago” para que desde todas las instancias educativas (Dirección, Equipos de Orientación, Inspección, Delegación…) tengan la atención didáctica, pero sobre todo humana, que precisan. Entre tanto habrá que ir aplicando un trato diferenciado (no privilegiado) para evitar el fracaso y el sufrimiento de esta niña y de todos los niños que hayan tenido la mala suerte en la vida de padecer algún grado de dificultad para el aprendizaje. Evitemos que estos niños se sientan ridiculizados ante los demás por algo de lo que no son culpables. Cualquier avance, por insignificante que parezca, ha de ser aprovechado para elogiar su actitud que es lo contrario de poner en evidencia ante los demás compañeros los fracasos debidos al planteamiento de objetivos que, de momento, puedan estar por encima de sus posibilidades.