14 abr 2014

EL ESPÍRITU DEL REY HEREDIA


En un artículo anterior, hacíamos un extenso relato de la acción social que se estaba desarrollando en el abandonado colegio Rey Heredia. Se dio cuenta de la denuncia del alcalde ante el juzgado pidiendo el desalojo. Pues bien, el pasado martes, día 8 de abril, se hizo público el auto del juez que sentenciaba con la orden de desalojo del colegio en el plazo de un mes. Las lágrimas y la rabia contenida contagiaron a cuantas personas se habían ilusionado con este proyecto solidario.
Se venía comentando que ese espacio abandonado desde hacía más de dos años iba a ser cedido a las cofradías para que instalaran su museo, para exponer sus ricas piezas. ¡Exhibir sus riquezas en un barrio pobre!
Frente a la hipocresía de algunas autoridades, que alardean de ser profundamente religiosas, al tiempo que dan la espalda a los pobres, en el Rey Heredia el que tiene hambre aporta su esfuerzo y colaboración para ganarse el pan dignamente, bebe el que tiene sed, pese a que el alcalde mandó cortar el agua, allí se acoge al que no tiene quien lo escuche, se enseña al que quiere aprender... Allí se ha creado un espacio de fraternidad. Por todo ello y a pesar de que allí confluyen personas de diferentes convicciones y creencias, podemos asegurar que el lugar se ha convertido en algo similar a un espacio evangélico. La respuesta ha sido el desalojo.
Ahora allí ya no hay lágrimas. Allí no hay odio. Allí no hay revancha. Allí no hay victimismo. Allí no ha ocurrido ninguna tragedia. Allí ha tenido lugar algo grande. Durante medio año, personas del pueblo han desarrollado un máster excepcional. Han obtenido el doctorado en lo más noble a que pueden aspirar los seres humanos: Doctorado en solidaridad; Doctorado en generosidad; Doctorado en fraternidad; Doctorado en compañerismo; Doctorado en amistad; Doctorado en esfuerzo por recuperar la dignidad violada.
Todo esto no ha surgido de la nada. Un grupo de hombres y mujeres que en su momento se pusieron al frente de este empeño duro y difícil han conseguido con su esfuerzo y sus sacrificios convertir lo imposible en un milagro del pueblo. Han demostrado que dentro de cada persona hay un genio dormido. Que cuando se da con el resorte adecuado, muchos genios despiertan al unísono para emprender la lucha más apasionante de la especie humana: liberarse del poder injusto. Es el viento del pueblo que, unido, todo lo puede y nada lo detiene. Es una gran hazaña que transforma el espíritu vencido de los pueblos en la fiesta de la fe, de la esperanza, de la amistad y de la alegría al sentirse dueños del propio destino.
Ese espíritu, nacido de la comunidad fraternal del Rey Heredia no puede morir, no va a morir. Este doctorado conseguido a golpes de dignidad obliga a que todos los miembros de esta entusiasta y creciente familia se transformen en los nuevos apóstoles de la Dignidad: la marca indeleble que debe presidir el espíritu del Rey Heredia. Esta semilla tiene que dar el mil por uno. Hay que contagiar a los amigos y amigas, a los vecinos y vecinas. Allí empezó algo increíble. Ahora hay que mantener vivo ese esfuerzo. Las Acampadas Dignidad tienen que entrar en la memoria colectiva de la historia de España por la puerta grande.
Es el momento de que renovadas ideas iluminen el nuevo camino. Ya se han puesto en marcha para que nuevas actividades den continuidad a lo que allí se inició, sea en el Rey Heredia o en donde el futuro depare. Nos atrevemos a colaborar con varias sugerencias:
1.    Se hace un llamamiento a poetas y músicos para que compongan un canto que perpetúe la grandeza del acontecimiento histórico de las Acampadas Dignidad, que desborde sentimientos y refuerce los lazos fraternales.
2.    Se debe iniciar una campaña dirigida al barrio a través de Radio Dignidad, que despierte el genio dormido, se tome conciencia de que muchos de los problemas personales son problemas sociales causados por los políticos que gobiernan en beneficio de los ricos olvidando a los más pobres. Hay que conseguir las mayorías para que el viento del pueblo sea incontenible.
3.    Que cada compañero y compañera refuerce su compromiso desarrollando una especie de apostolado social explicando al mayor número de personas posible lo ocurrido en el Centro Social Rey Heredia, informando, convenciendo y entusiasmando para seguir haciendo camino. Y que cuantos lo hayan entendido sepan difundirlo.
4.    Que, de cara a los tiempos electorales que se avecinan, se ayude a reflexionar sobre las consecuencias de dar el voto a quienes llevan más de 30 años engañando al pueblo y viviendo a su costa.
Pase lo que pase de aquí en adelante, queremos expresar nuestro apoyo a quienes llevan seis meses sacrificando su seguridad personal y su tiempo para hacer posible que se ponga en marcha esta mágica realidad. Son personas generosas que, renunciando a intereses individuales, están luchando para que el pueblo recupere el protagonismo de su voz y la dignidad arrebatada. Aquí lo han conseguido. Han demostrado que, si la mayoría del pueblo lucha con tesón por sus derechos, se puede conseguir: ¡SÍ SE PUEDE!

Puesto que el desalojo parece irreversible, desde el Distrito Sur se acaba de pedir al Ayuntamiento la cesión del edificio para uso social de la asociación. Veremos si se le deniega como en otras ocasiones o esta vez se tienen en cuenta los derechos del pueblo.

26 mar 2014

Las Marchas De La Dignidad


Quienes estuvieran en Madrid el pasado sábado 22 de marzo, el llamado 22M, difícilmente evitarían sentir una emoción profunda al saberse pacífica, amable y familiarmente unidos a cientos de miles de conciudadanos que, superando un ancestral miedo, pedían con una sola voz, “pan, trabajo y techo para todos y todas”, “no pagar la deuda ilegítima”, contraída para salvar a la banca de las deudas que contrajo por su ambición y descontrol, “no más recortes” que empobrecen a los más pobres, y “contra la Troyca”, que ha impuesto las políticas neoliberales de la austeridad a los de abajo para mantener el enriquecimiento de los de arriba.

Con estas exigencias legítimas por arma, fueron confluyendo las marchas procedentes de toda España en Atocha para dirigirse a la plaza de Colón. Antes de las cinco de la tarde, una inmensa marea multicolor, con la alegría y el entusiasmo propios de una fiesta de reivindicación popular, inició paso a paso su camino entre pancartas, carteles y lemas proclamados a viva voz.  Los miembros de unas trescientas asociaciones, además de familias enteras y personas de diferentes edades y procedencias se enfilaban cada vez más apiñados por el Paseo del Prado.

A pesar del orden escrupuloso con que se marchaba, un familiar empezó a sentir claustrofobia y nos vimos obligados a salir como pudimos pero sin ser obstaculizados, para acceder a Cólón por las calles Alfonso XII y Serrano. Tuvimos la suerte de llegar al Jardín del Descubrimiento, anexo a la plaza de Cólón, y colocarnos a escasos diez metros del lateral del escenario desde el que ya se estaban manifestando por la megafonía las reivindicaciones que motivaron y justificaban las marchas. Faltaba mucho para las seis de la tarde. Allí había personas muy mayores, familias con niños pequeños, algunos marchantes que nos dieron la mala noticia de que la guardia civil estaba parando a muchos autocares a las afueras de Madrid con el pretexto de hacer registros rutinarios, y coincidimos con miembros del cuerpo de bomberos de distintas ciudades que se unieron a las marchas porque se consideraban “Bomberos quemados”.

Una enorme marea seguía llegando a la plaza mientras en el escenario el coro Solfónica (que toma ese nombre porque lo creó el 15M de la Puerta del Sol) entonaba cantos a la libertad y a la justicia. Las arengas y los lemas se sucedían coreados y aplaudidos por la multitud. Hubo un sorprendente momento en el que desde la organización se pidió: “Compañeros, por favor, continúen hacia la Castellana para dejar sitio a otros compañeros que aún se encuentran en Atocha sin poder salir”. Casi dos horas después del inicio de las marchas, un espacio de dos kilómetros se había colapsado. La misma voz, creo que de la periodista Olga Rodríguez, anunció: “Compañeros, ¿sabéis cuántos somos?”… “¡Dos millones y medio!”. Sin duda era una cifra demasiado optimista, pero muy superior a los treinta y tantos mil que estimó la policía. Otras fuentes calcularon que pasó del millón.

Pasadas las siete, para no perder el tren, decidimos volver por donde habíamos venido, eludiendo encontrarnos con las marchas que aún seguían casi bloqueadas. En efecto, cuando accedimos desde Alfonso XI al Paseo del Prado, la marcha del Frente Cívico en la que nos habíamos integrado al principio en la Cuesta Moyano, estaba llegando a Cibeles, ¡más de dos horas después!

De vuelta hacia Córdoba, en el tren, como una aparente fatalidad que amenaza a todas las actividades reivindicativas, nos enteramos de que sobre las ocho y media (la manifestación estaba autorizada hasta las nueve) la policía había entrado en la plaza para cargar contra un grupo de violentos que provocaron a los antidisturbios con piedras y petardos. Lo que había sido una fiesta de reivindicación pacífica que nos llenó de satisfacción y sobre todo del orgullo que nació de la voluntad colectiva por recuperar la dignidad arrebatada, podría ser manipulada ofreciendo en los medios (como así ocurrió) las imágenes de esa minoría indiscutiblemente violenta, y utilizarla para justificar la intervención indiscriminada de los antidisturbios confundiendo a la opinión pública.

Hasta aquí hemos intentado contar de forma objetiva los hechos de los que fuimos testigos el sábado. Deseábamos poder consultar los medios el domingo para completar la información de qué pasó a partir de las ocho y media. Nuestros temores se confirmaron: En el telediario de las nueve (media hora después) ya se ofrecieron las imágenes y la noticia de que las marchas que empezaron pacíficas acabaron en violencia. Apenas hubo medios que separaron claramente lo que fueron las marchas por un lado de los actos violentos por otro. Sí hubo quien, basándose en experiencias anteriores, planteaba la sospecha de que, en la entrada a la calle Génova, infiltrados de la policía simularon la provocación, que secundarían los violentos, para justificar las cargas, a esa hora, con el tiempo justo para que el telediario abriera con las imágenes de la “violencia de las marchas”. A partir de ese momento nadie hablará del éxito de las marchas.

Condenamos la acción violenta de esas minorías pero hay que reconocer que hay vídeos en los que se observan actuaciones de la policía, al menos contradictorias: cargar con mucha dureza contra un grupo de marchantes pacíficos que portaban una pancarta por Recoletos. De la actuación en general de la policía y de las órdenes recibidas ha saltado una extraña polémica y denuncias del cuerpo hacia sus superiores. Aunque sobre los detenidos ya tenemos información que la justicia tendrá que dilucidar, la cuestión de los heridos no está suficientemente aclarada. Con todo lo ocurrido no dejan de hacerse interpretaciones que necesitan ser aclaradas con una investigación imparcial que será difícil que asuma el gobierno y lo que es peor: está intentando poner todos los medios para criminalizar las marchas como el disparate de querer expedientar a la organización.

Deberíamos aprender de los errores y de los riesgos que se corren con las imprevisibles derivas a que llevan las acciones violentas originadas por grupos ajenos a los fines de las marchas o por infiltrados policiales, si fuera el caso. El 22M ha gozado de una legión de voluntarios que han trabajado generosamente y con una evidente eficacia, desde la logística hasta la asistencia jurídica, para que la organización sea casi perfecta, como parece que ha sido. Pero hay que detectar los aspectos mejorables para que la eficacia sea total y para evitar que la opinión pública sea manipulada y confundida. Una primera reflexión nos lleva a proponer tres mejoras:

1.       Parece que fue un error que todas las marchas se concentraran en Atocha. ¿Por qué La Castellana estaba vacía desde el mismo límite con Colón? A los primeros que llenaron la plaza no se les podía pedir que se desplazasen hacia la Castellana, como pedía la organización, porque no es sensato pedir que se abandone la mejor posición. Lo acertado hubiera sido que las marchas del Norte de España hubieran arrancado desde un punto equidistante en el Paseo de la Castellana para confluir ambas columnas en Colón.

2.       Si se quiere convertir la lucha por los derechos cívicos en algo permanente, ha de crearse una estructura que garantice al máximo el carácter pacífico de la misma. ¿No podría crearse, no por obligación legal sino por vocación pacifista, un cordón de seguridad en los lugares estratégicos, formado por numerosos voluntarios con cualidades idóneas para detectar, contener, aislar y, en su caso, denunciar a los elementos que muestren sus intenciones violentas?

3.       Incrementar la información a los ciudadanos y ciudadanas por todos los medios posibles de una forma clara y sencilla de los fines de estos movimientos. Y aún con más ahínco para tratar de contrarrestar la masiva manipulación que elabora el sistema. Si se falsean los hechos causando una injusticia en el presente, no se puede pretender que los futuros historiadores, con la perspectiva de varios decenios, sean objetivos.


Cabe añadir por último una reflexión más: Si Cataluña ha sido capaz de formar una cadena de norte a sur de la Comunidad con la ciudadanía unida por la voluntad de decidir sobre su futuro, ¿sería posible unir todas las capitales españolas con la voluntad de que emerja la conciencia de soberanía popular?

3 mar 2014

La Mezquita Catedral de Córdoba


Que “la propiedad es sagrada” se convirtió en los últimos siglos en axioma fundamental de la burguesía, que es tanto como decir del capitalismo. Por otro lado, el aserto de que la “propiedad es un robo” que enarboló el socialismo científico, ha sido desprestigiado y combatido por todos los poderes establecidos, incluida la jerarquía eclesiástica. Esta situación de privilegio se ha consolidado a lo largo de la historia porque la posesión de riquezas y propiedades garantiza el dominio de unos sobre otros, de los de arriba sobre los de abajo. Y ahí están los estados con sus leyes ad hoc y sistemas represivos para reforzar esa garantía.

Si consultamos la Constitución Española de 1978 y su posterior desarrollo legislativo observaremos que los artículos que han sido desarrollados con más rigor son los que defienden el derecho de la propiedad privada. Al contrario de lo que ha ocurrido con los derechos sociales, como el derecho al trabajo, a una vivienda digna o al de la libertad de expresión y manifestación (tan amenazados y vulnerados en la actualidad).

En este contexto político, social y económico surge el debate de las posesiones de la Iglesia y muy especialmente de la propiedad de la Mezquita Catedral de Córdoba, que la Iglesia Católica viene ocupando, gestionando y abriendo para ser visitada, no solo por los fieles sino por todos los públicos sin discriminación. Desde 1236 esto ha ocurrido sin incidencias importantes hasta los últimos años. ¿Por qué ha cambiado todo de repente?

Casi todo el mundo conoce la característica especial del monumento cordobés: una catedral incrustada como una macla en la antigua mezquita, que a su vez conserva en sus entrañas los restos de la basílica cristiana de San Vicente. El Emperador Carlos V (a cuya realeza, y no a la institución eclesiástica, correspondía la propiedad de los bienes conquistados), que autorizó la obra de la Catedral en el interior de la Mezquita, se arrepintió cuando al visitar Córdoba dijo que, para construir una catedral como las que hay en cualquier otro lugar, se había destruido algo único. Pero “a lo hecho pecho”, porque esta singular joya arquitectónica, cultural, histórica y religiosa mereció en los años ochenta ser considerada por la UNESCO Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Pero toda la calma viene a romperse como consecuencia de que el gobierno de Aznar decreta una ley en 1998 que permite a la jerarquía eclesiástica registrar como propios los bienes que la Iglesia venía gestionando tiempo atrás; bastaba con un certificado de la propia institución religiosa para que tuviera el valor de documento público notarial: es la llamada inmatriculación. Esto permitirá al cabildo, como propietario legal, regular las visitas, obtener pingües beneficios económicos y limitar la denominación del monumento eliminando el término mezquita para dejarlo en Catedral de Córdoba. Ningún visitante está autorizado para explicar a sus acompañantes la mezquita: si quiere informarse debe pagar un guía. Los residentes o nacidos en Córdoba pueden hacer la visita diurna de forma gratuita, el resto debe pagar ocho euros; las visitas nocturnas son más caras. Por supuesto, el cabildo elude pagar impuestos porque considera el pago de entradas como donación voluntaria.

La Iglesia inmatriculó la Mezquita Catedral en 2006 y se considerará definitivamente de su propiedad en 2016. Ante la polémica suscitada, el Cabildo declaró hace unos días a la prensa que hasta ahora, registrar lo que venía “perteneciendo” a la Iglesia desde hacía casi ocho siglos, era innecesario. Podemos preguntar, ¿por qué ahora sí es necesario? ¿Se debe a una avidez sin límites de poder y riqueza en unos tiempos en que la crisis está beneficiando a los que ya son poderosos? ¿Por qué acusan a los defensores de lo público de querer robarles la Catedral de Córdoba? ¿Es que no le iban bien las cosas como estaban? Y nos haremos la misma pregunta que se hizo Miguel Hernández sobre los olivos de Jaén: ¿Quién levantó esos muros? Por cierto: las costosas rehabilitaciones corren por cuenta de las arcas públicas que se nutren de nuestros impuestos.

Está claro que los bienes materiales que la Iglesia ambiciona, olvidando su vocación de pobreza, están en contra de la frase evangélica “mi reino no es de este mundo”. Los llamados cristianos de base han declarado su desacuerdo con esta escalada de la Iglesia por poseer lo que debería pertenecer al pueblo, cuyos sacrificios y esfuerzos a lo largo de la historia hicieron posible la existencia de esa obra grandiosa.

Y la polémica ha puesto en marcha unas campañas de firmas a favor de mantener la titularidad pública, se dice que con más de 120 mil firmas, en estos momentos, entre las que se incluyen personas de prestigio internacional. De otro lado, los partidarios de que la Iglesia consiga la propiedad están aumentando su número con personas no menos relevantes del mundo afín a la Iglesia Católica. Al parecer se está a la espera de que la UNESCO manifieste su punto de vista sobre esta cuestión en la que la ley de 1998, que ningún gobierno posterior derogó, beneficia a la Iglesia.


Hasta aquí exponemos de forma sencilla, y creemos que hasta cierto punto imparcial, cómo está el asunto. Que cada cual elabore su propia opinión y decida en consecuencia si lo cree oportuno.

13 feb 2014

La maldad institucional

Hay guerras y guerras. Unas, las clavadas en el corazón de los pueblos, son producto de la maldad radical que los poderosos despliegan cuando imponen sus intereses sacrificando las vidas de miles de inocentes para aumentar su poder y su riqueza. En las que el terrible armamento se convierte en objeto de un gran negocio. Las guerras, crueles y cruentas, que se provocan en nombre de los dioses o de las patrias. Guerras terribles de odio, muerte y hambre que son padecidas y maldecidas por sus víctimas. El pasado siglo, cuando la modernidad parecía anunciar un mundo feliz, tuvieron lugar las dos guerras más atroces que nunca pudieron imaginar los seres humanos. Y el siglo actual, aunque haya desaparecido la amenaza que "justificaba" la guerra fría, va por un camino que demuestra que los poderosos no cejan en provocar nuevas guerras geo-estratégicas para dominar el mundo.

Hay otras guerras más sigilosas, menos explosivas, cuyos efectos destructivos pueden llegar a provocar las más crueles tragedias humanas. El campo de batalla es la crisis que provocan los mismos agentes poderosos. Las armas, las políticas antidemocráticas. Su bandera, la ideología neoliberal del capitalismo salvaje. Su propaganda, los dogmas y la manipulación de la opinión pública. Su enemigo, el pueblo sometido y desunido que por no saber ni querer saber se convierte en víctima. También el odio, la muerte y el hambre invaden el corazón de los pueblos.

¿Cuántas personas son conscientes de que todo ser humano es sujeto de derechos (trabajo, vivienda, alimento, educación, sanidad… ¡vivir dignamente y en paz!); y que la democracia es una conquista histórica mediante la cual se tiende a que se reconozcan y se cumplan esos derechos; y que los políticos deben estar al servicio de los ciudadanos y no al revés; y, sobre todo, que la defensa de esos derechos exige un esfuerzo constante para conseguirlos y consolidarlos? Como consecuencia, es de justicia que los políticos que han sido elegidos democráticamente, si no cumplen con lo jurado o prometido y con sus programas electorales, deban ser despojados de inmediato de su poder por el pueblo que los eligió.

Estamos padeciendo la maldad de los políticos que, vendiéndose a los poderosos, arremeten contra el pueblo soberano. Personas, que en su entorno familiar pueden ser ejemplares ¾los mafiosos también suelen presumir de ello¾, burlan leyes, moralidad y ética corrompiendo las instituciones democráticas para ponerlas al servicio de los que ambicionan aumentar sin límites su riqueza: el capitalismo decapita la democracia. La maldad se instala en las altas esferas del poder utilizando la mentira ¾hasta el lenguaje pervierten¾, la represión y el miedo como instrumento para dominar a la ciudadanía que, engañada, desunida y acobardada, sufre la derrota en esta desigual guerra entre la clase alta, cada vez más rica y poderosa y la clase baja, cada vez más numerosa y empobrecida.

Aun así, el pueblo no reacciona a la llamada que hacen con sus movilizaciones unas minorías  ¾desprestigiadas y perseguidas por el poder, cierta prensa y parte de una opinión pública manipulada¾ que no se resignan ante la corrupción, las mentiras, las injusticias y las leyes represivas con las que se protegen los tiranos. Si la mayoría de los ciudadanos conociera sus derechos y deberes cívicos, abandonaran la resignación o el escepticismo, vencieran el miedo y se unieran para decir basta, podría empezar a verse en el horizonte la posibilidad de que auténticos políticos no tuvieran más objetivo que procurar el bien común con el cumplimiento y el respeto de los derechos humanos y de todos los seres del planeta.


En la voluntad inquebrantable de una ciudadanía, pacífica pero firme, está que esto deje de ser una utopía para que se convierta por derecho en la realidad que deseamos y merecemos. 


20 ene 2014

La “Acampada Dignidad/Rey Heredia” es el pueblo, que no se resigna


El pasado jueves, día 16 más de un centenar de personas se concentraron ante los juzgados de Córdoba en apoyo de ocho compañeros que habían sido denunciados por el Ayuntamiento  por la ocupación del que fue colegio Rey Heredia. Pasan de cuatrocientas las personas que se autoinculparon por participar en la ocupación y en las actividades sociales y culturales que de forma espontánea se organizaron en dicho inmueble.


Todo empezó el 4 de octubre del año pasado. Una multitudinaria manifestación contra el decreto de las pensiones partió de Las Tendillas con dirección al Sector Sur, en cuya Plaza del Mediodía se tenía planeado realizar una acampada simbólica que explicaría la grave situación actual provocada por los recortes sociales del gobierno. Al pasar por la puerta del colegio Rey Heredia (junto a La Calahorra), que llevaba unos dos años cerrado y abandonado, alguien empujó sus puertas y cedieron al no tener puestas las trancas. En ese momento se cambiaron los planes y los participantes de la manifestación fueron entrando sin dificultad. Más tarde, llegó la policía local e identificó a los ocho que aún permanecían dentro.


La actividad de los días siguientes sorprendió a todos. Gentes del barrio empezaron a colaborar adecentando unos espacios que ya daban claros signos de abandono: se pintaron las aulas y demás dependencias, se pusieron cortinas, aparecieron sillas, mesas, muebles y estanterías, se colgaron cuadros… Y en poco más de una semana La Acampada Dignidad Rey Heredia se había convertido en un centro social que el barrio venía demandando hacía años.


En asambleas abiertas con la participación de vecinos y vecinas del barrio y miembros de diversos colectivos se empezaron a organizar las actividades que cada semana tratarían de responder a las necesidades más urgentes del barrio: comedor social, cocina abierta, clases de apoyo, debates sobre acciones para afrontar el problema del paro, de los desahucios, de la precariedad de la mayoría de las familias…


La actuación más urgente era resolver el problema que llevaba a muchas familias a no alimentarse adecuadamente por falta de recursos. Desde el principio se consideró básico que se salvara la dignidad de quienes necesitaran el servicio de comedor o cocina participando en cualquiera de las muchas actividades que estaba ofreciendo el centro social. Así, albañiles en paro, pintores, amas de casa y demás personas sintieron que se estaban ganando su justo alimento.


No tardó mucho el Ayuntamiento en considerar ilegal la ocupación del antiguo colegio a pesar de que se estaban atendiendo necesidades del barrio que la propia institución municipal desatendía.  Como la presencia policial y los comunicados de desalojo no lograron desanimar a los ocupantes, la Alcaldía optó por llevar el asunto al juzgado. Para ir poniendo mayores dificultades, cortaron el suministro del agua. La respuesta fue que se organizaron cadenas humanas para traer agua de una fuente próxima. Para guisar, aparecieron de inmediato bidones de agua de los hogares del barrio. Aunque se logró abrir de nuevo la llave de paso, personal enviado por el Ayuntamiento, tras abrir una zanja en la calle, cortó definitivamente el agua, lo que obligó a reanudar el colectivo sistema de suministro.


Al salvar el obstáculo de la falta de agua, el comedor no se interrumpió. La buena organización del mismo permitió que los propios comensales participaran en preparar, servir, comer, recoger, fregar y dejar los espacios listos para el día siguiente. Llega a prepararse comida para más de cien personas. Muchas familias han optado por la alternativa de llevarse el menú completo a sus casas. Cada día y cada semana se reciben donaciones de las pequeñas tiendas, de los puestos del mercado del barrio y de las familias menos necesitadas, que hacen posible que la solidaridad de los más pobres palie la situación desesperada e injusta de sus vecinos.


Como de la noche a la mañana aparecieron estanterías, mesas, sillas y los primeros libros que fueron la base para ir montando una biblioteca. Actualmente esas estanterías están bastante nutridas de libros de todas las materias que pueden interesar a niños y adultos.

En cuanto a los niños, tienen la oportunidad de recibir por las tardes clases de apoyo y no se van a sus casa sin haber tomado su vaso de leche, galletas y una fruta. El fin de semana tienen actividades lúdicas acompañados de sus padres. Así como los adultos, los niños tienen la posibilidad de asistir a proyecciones de videos.


El día de Reyes fue una fiesta para los niños que recibieron su juguete gracias a la abundante donación de otros niños que están aprendiendo las actitudes solidarias que el ejemplo de sus padres y la Acampada Dignidad les ofrecen. También ha habido una importante participación en actividades fuera del centro, como los pasacalles y, sobre todo, los mercados de trueque.


Y no podían faltar las charlas, conferencias, asambleas de múltiples colectivos (no solo del barrio, sino de la ciudad e incluso del ámbito provincial) que han convertido el Rey Heredia en su centro cultural. Cualquier tarde-noche pueden estar realizándose en las aulas de forma simultánea diversas actividades: clases de informática, jornadas sobre la salud, más de una charla informativa de expertos o conferencias y debates sobre economía, sociedad y política, que tanto recelo parecen despertar en el poder.


A menos de cien metros, ahí está: un huerto urbano simbólico, pero un huerto al fin y al cabo. Puede que las primeras verduras cultivadas con ilusión por vecinos y vecinas se recolecten esta primavera: ¿Anunciarán el preludio del retoñar de la rebeldía popular contra la inclemencia de las políticas perversas que aniquilan los derechos cívicos?


En Acampada Dignidad Rey Heredia se ha instalado la emisora Radio Dignidad que emite en horario de tarde cuanto sea de interés para el barrio.

Si el Sr. Juez, que había citado a los ocho compañeros imputados y pidió un informe, tanto a la policía judicial como al Ayuntamiento, sobre la situación actual del Rey Heredia, tuviera a bien considerar legal la ocupación por sus fines sociales y por no haber provocado ninguna acción violenta ni daño material alguno (todo lo contrario: se ha puesto mucho empeño a adecentar y mantener las instalaciones en las mejores condiciones, salvándolas del abandono y la posterior ruina), el barrio y toda la ciudad tendrían una sede provisional que ayudaría a paliar en parte su situación de barrio marginado.

Toda la información que deseen la tienen en la página Web de la Acampada Dignidad

31 dic 2013

EL MUNDO DE GALLARDÓN

Colaboración de la compañera Alondra

Ruiz Gallardón ha elaborado una ley para regular mejor el derecho al aborto, a la que califica de la más progresista del Gobierno.

¿En qué mundo se mueve el Ministro que no oye las voces de la sociedad (incluida la suya) o de la prensa nacional e internacional que la tachan de ultrarreaccionaria y abusiva?

Sirva de muestra el editorial (23 -12 -2013) del The Times –referente mundial del periodismo conservador- que dice: “Trasladar la legislación penal a un tema de salud y de conciencia de las mujeres es un abuso de poder del Gobierno”. Una práctica que el editorial asimila a los regímenes autocráticos.

Dice Gallardón que por primera vez la mujer no es culpable del aborto. Se puede consentir tamaña ofensa?
Esta ley reduce a la mujer a una mera incubadora y le niega el derecho a disponer de su cuerpo en los primeros meses del embarazo (por la contraposición de opiniones sobre la célula cigoto). La convierte en menor de edad al limitar enormemente los supuestos de una decisión que solo le corresponde a ella y duda de su criterio al hacerla pasar por el dictamen de una serie de personas que, a veces, ni ella misma elige.

Dice Gallardón que esta ley protege al concebido y el derecho de las mujeres a ser madres. ¿Acaso antes se les obligaba a abortar?

En cuanto al concebido, lo más importante no es darle la vida sino en qué condiciones de calidad se desarrollará esa vida y, muy posiblemente, alguien que nace con una grave malformación no disfrute de esa calidad.

El aborto es una realidad social innegable y esconder la realidad no la cambia. Solo que, en adelante –como en los tiempos más siniestros del franquismo y nacionalcatolicismo- quien tenga dinero se irá a un país desarrollado a que le solucionen su problema o el de su hija adolescente con todas las garantías y quien no tenga se jugará la vida y posibles futuros embarazos en manos de un “matarife” y en condiciones deplorables, cuando no inhumanas.

Es otra desigualdad más entre ricos y pobres y otra concesión al capitalismo (las clínicas y medios privados harán su gran negocio clandestino; se convierte un derecho social en una privatización más). Como dice Iñaqui Gabilondo: “La ley desampara a las mujeres y ampara hipocresías”.

Esta ley recoge la ideología de la derecha más extrema. Se asienta y reafirma en ciertas creencias religiosas -que ven a la mujer como un ser débil, poco fiable y portadora de pecado- en cuyo mundo se ha instalado el Ministro, sin tener en cuenta que un legislador ha de legislar para todos (con sus distintas formas de pensar) y que nadie puede imponer una ideología (como defiende el Sr. Monago, Presidente de Extremadura, del Partido Popular) ni puede obligar a un sufrimiento por sus creencias.


Además, es una ley totalmente innecesaria porque no ha habido controversia social ni datos estadísticos que justifiquen esta revuelta reaccionaria.

10 dic 2013

Día Mundial de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Hoy se cumplen 65 años de la declaración de los derechos de todas las personas que conviven en este azaroso mundo. La lectura de algunos de los considerandos del Preámbulo, que ofrecemos al final, ya orienta sobre el alcance de tan trascendente paso en la historia de la Humanidad. Los 30 artículos que contiene significan una revolución ante las políticas que se aplican en la totalidad de los países, desde los considerados más democráticos hasta los más tiránicos.

Las recientes declaraciones de elogio enfervorizado de todos los poderosos del mundo a la muerte de Mandela han puesto de manifiesto la hipocresía de los gobernantes, que reconociendo que el papel de los políticos es la defensa de los derechos de los ciudadanos, como hizo inequívocamente Madiba, sin embargo, practican políticas que benefician descaradamente a los ricos y condenan a la pobreza a muchos ciudadanos.

Pese a que el apartheid ha desaparecido oficialmente de Suráfrica, otro apartheid global está imponiendo con beligerancia la clase dominante de los ricos, con la connivencia de los políticos que no dudan en adulterar las democracias: es el del mundo de los ciudadanos víctimas de políticas deshumanizadas; el de las poblaciones que padecen los horrores de las guerras; el de los seres humanos confinados en campos de refugiados; el de los que buscan refugio en los países mal llamados desarrollados, huyendo de las persecuciones políticas o de la hambruna; el de todos los pobres del planeta ––que el alcalde quiere erradicar de nuestra ciudad multando con hasta 900 euros a los que hurgan en los contenedores de basuras––… Es una doble burla a los derechos humanos.

No es mal momento para reflexionar sobre los derechos de todas las personas con el fin de que cada cual oriente sus acciones a que se consigan respetar y obligar a los políticos a que los consideren su objetivo primordial en sus modos de gobernar. Con ello evitarían que la ciudadanía acosada, más lúcida, concienciada y rebelde, reclamara por vías contundentes el cumplimiento de esos justos derechos. Todo esto se propone con reivindicativa exigencia desde los considerandos del Preámbulo hasta el último artículo de la Carta Magna Universal proclamada en 1948. Veamos cómo comienza el Preámbulo:

«Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones… »

(Completar la lectura a través de este enlace)

25 nov 2013

No a la violencia contra las mujeres


Hoy, 25 de noviembre, se celebra el Día Internacional contra la violencia de género hacia las mujeres. Debe significar un esfuerzo de toda la sociedad por cambiar el signo de la cultura basada en la tradición ancestral de considerar al hombre superior a la mujer. Es verdad que una lucha de decenios ha conseguido el reconocimiento legal de la igualdad, pero en la mente de muchos y muchas permanece la idea de que es natural el dominio del macho sobre las mujeres. Eso permite que en el hogar, en el trabajo, en las instituciones y en las relaciones cotidianas, aun se considere normal que se violen los derechos de igualdad que las leyes les reconocen.

Además de manifestarse y denunciar los casos de violencia de género, hay que mantener un esfuerzo constante para desterrar las prácticas discriminatorias que sutilmente perpetuamos a través del lenguaje, de los comentarios y de las opiniones. Esto no hace sino alimentar los crueles sentimientos de los machistas violentos que descargan sus instintos canallas sobre las que consideran como de su propiedad.


Tiene que llegar el tiempo en el que esta pesadilla que padecen las mujeres y los hijos haya desaparecido para siempre. La educación de las nuevas generaciones ha de alcanzar vivir con la clara idea de que todas las personas, sin distinción de sexo, raza, creencias o condiciones individuales, tienen los mismos derechos. Y esas ideas han de reflejarse en la actitud que impere en la convivencia.

28 oct 2013

La luz al final del túnel

¡Estamos saliendo de la crisis! ¿Hay pruebas de ello? El ministro Montoro dice que sí: sube la bolsa, baja la prima de riesgo, se está dando un crecimiento neto de las exportaciones, crece levemente el PIB (0,1 %), el banquero Botín dice que está empezando a entrar mucho dinero a España, los bancos obtienen envidiables beneficios… Podría parecer que con estos datos España está superando la fase de recesión y con ello se empieza a remontar la crisis; que se ve la luz al final del túnel.

Pero hay un dato inapelable que se impone tozudamente: En España con la crisis hay más ricos y su riqueza ha aumentado un 20 %; mientras que la población pobre sobrepasa el 25 %, con más de tres millones de pobres severos. La juventud es el principal sector de la población que acapara la tasa más alta de paro (roza el 60 %). Eso significa que el crecimiento futuro del país, respecto de los ciudadanos, sufrirá un retroceso importante desde el punto de vista económico, pero también científico, social, cultural y moral. Este país desmoralizado y sin rumbo camina hacia la distopía, un “mal futuro”.

Ante este panorama, y la insistente propaganda del Gobierno de que España está saliendo de la crisis, hay quien se pregunta con ironía: Muy bien, España está saliendo de la crisis, pero ¿cuándo vamos a salir los españoles? Como el asunto no está para bromas, expongamos algunas ideas extraídas de opiniones de economistas que no pretendan ocultar de forma interesada la realidad.

Para empezar digamos que la deuda pública española está a punto de alcanzar el 100 por 100 del PIB, es decir un billón de euros (por no hablar de la deuda privada que casi duplica a la del Estado). ¿Cómo se está pagando la deuda pública? Pues, como la política de Bruselas exige un control riguroso del déficit (agravado por el saqueo que supone  convertir en deuda pública la deuda privada de la banca  ¾mucho mayor de lo que oficialmente se publica¾ y de otras empresas), deciden reducir el gasto, en lugar de aumentar los ingresos, y ahorrar el dinero recortando en sanidad, en educación, en dependencia, en pensiones, en sueldos, en múltiples servicios sociales… Es decir que del bolsillo del sufrido ciudadano vuela el dinero a las cajas fuertes de los ricos acreedores, que pertenecen a la poderosa clase alta. ¡Menos mal que estamos saliendo de la crisis!

Sigamos el análisis. El crecimiento neto de las exportaciones no se debe al mérito exclusivo de la actividad de las empresas exportadoras: la caída del consumo interno, por un lado, inhibe a las empresas de invertir en renovar su equipamiento, con lo que decae la importación de materias primas y bienes de equipo, y por otro, hace que se busquen mercados en países en desarrollo para vender unos productos con poco valor añadido. El resultado es una balanza exterior ligeramente positiva porque cae la importación, así que no se debe a una deseable recuperación de la actividad económica. Lo prudente es considerar que el aparente crecimiento actual más se debe a un momento coyuntural que al cambio estructural del modelo productivo, por el que se está haciendo bien poco, por no decir nada. Más bien parece que estemos esperando a que algún país haga de locomotora y nos empuje hacia la salida del túnel.

Y nos plantamos de frente ante el gran problema crónico de nuestro país: el paro, del que ya se ha hablado. Es engañoso hablar de recuperación con las cifras de paro que nos asfixian. Pero llega hasta la burla asegurar que recortando los salarios se va a aumentar el empleo. Eso aumenta la competividad, dicen, las empresas venden sus productos a mejor precio y mantienen el empleo. Tras el golpe mortal que causa a la economía real el reducir el déficit a costa de los debilitados ciudadanos, no se quiere tener en cuenta otras medidas más justas: la competitividad también aumenta si se reduce el reparto de beneficios de los empresarios, si se compite en calidad, si se mejora la estructura productiva. Pero además, si se recortan los salarios, el consumo interno cae. Sí, claro, la solución está en vender fuera, pero eso, ya lo hemos tratado, no hará milagros. Lo que sí se está consiguiendo es que ya no sea necesario deslocalizar más empresas. Las condiciones laborales se han depreciado tanto que multinacionales se están empezando a instalar en España, como hasta ahora se ha venido haciendo en los países del este. Así Botín pudo decir con entusiasmo que está entrando mucho dinero en España. Claro, atraído por gangas a precio de saldo, no solo de empresas sino de inmuebles e instalaciones públicas y privadas.

Nos podemos ya preguntar ¿cuál es la solución? Como ya sabemos, hay dinero. Lo que ocurre es que ha cambiado de manos. La única solución es que se aplique una justa política de redistribución de esa riqueza activando la economía, concediendo salarios justos y restaurando los derechos sociales arrebatados con el pretexto de la crisis. Esto solo se puede hacer obteniendo el dinero de donde se ha ido acumulando: capitales evadidos, economía sumergida de gran calado, y aplicando impuestos progresivos a las grandes empresas, a los grandes patrimonios y a las sociedades especulativas.

¿Están los partidos políticos y los sucesivos gobiernos, incluidos los de la antidemocrática Unión Europea, dispuestos a cambiar de política? Han demostrado que, con el apoyo de la troica, sus políticas neoliberales tienen un objetivo: conseguir el debilitamiento de los estados democráticos en beneficio del poder económico: la denominada plutonomía o plutocracia.

¿Dónde están los ciudadanos? El pueblo, que, ateniéndonos a la etimología de la palabra democracia (poder del pueblo), es quien debería ostentar el poder legítimo para cambiar la orientación de esta política cuyos efectos colaterales la asemejan a un genocidio de la clase baja. Pero el pueblo parece estar alienado, desunido, intimidado, incluso aliado con el poder establecido por culpa de la propaganda que impone la cultura política hegemónica.

Finalmente nos tenemos que preguntar: ¿Es posible conseguir la unión de una mayoría amplia para parar el tren que nos viene de frente proyectando esa engañosa luz que alguien cree ver como el final del túnel?


Sobre algunos de los contenidos de esta entrada se puede leer un interesante artículo del economista Alberto Garzón del que proceden los elocuentes gráficos adjuntos. Picar aquí.

1 oct 2013

Pensiones bajo la guillotina


Lo venían anunciando como una medida ejemplar erigiéndose en salvadores del sistema de pensiones. Todos los argumentos propagandísticos que preceden a los recortes de derechos se contradicen con los efectos que producen: reforma laboral para crear empleo que provoca más paro; ley para mejorar la calidad de la educación que tiende a excluir de la misma a los más pobres; reforma para mejorar la sanidad que resulta de repago… Es la política neoliberal que busca el desmantelamiento de los derechos sociales porque esas políticas de Estado les suponen un obstáculo para el progresivo enriquecimiento de los poderosos.

Y qué decir de las pensiones. ¿Para qué sirve el artículo 50 de la Constitución?: «Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.»


El Gogierno acaba de anunciar que en 2014 las pensiones subirán un 0,25%. ¡Qué alegría! Pero ¡ojo!, para 2022 se quieren ahorrar 33 mil millones de euros. Eso exige afilar bien la guillotina. Para un pensionista que cobre 600 euros y tenga que pagar medicinas, el iva de la cesta de la compra, la luz, el alquiler de la casa, ayudar a sus familiares a salir de la crisis y mil gastos imprevistos, qué le supone ese 0,25% (poco más de 1 euro al mes) si, además de las cargas mencionadas, el índice de precios al consumo (IPC) sube un 1,5 o un 2%. Prometen que cuando las cosas vayan bien se subirá, como máximo, el IPC más el 0,25%. Eso equivale a que, en el mejor de los casos, la pensión recupere el poder adquisitivo perdido pasadas varias décadas. Pobres pensionistas, ¿dónde estarán sus huesos para entonces? 

Hay otro asunto extremadamente inhumano: como la expectativa de vida aumenta, a partir de los 67 años, irá menguando la cuantía de la pensión. Pero, ¿no quieren enterarse de que, con la pérdida del estado del bienestar, la esperanza de vida de los que se están empobreciendo será de diez años menos que los que no tienen problemas económicos. Y si el pensionista se muere a los 68 años, ¿le devolverán a sus familiares lo que año a año ha cotizado para disfrutar larga vida de su pensión?

En artículos anteriores (recomiendo releer Pensiones con futuro del 1 al 9) ya tratamos de argumentar que la reforma de las pensiones era un saqueo planeado que no atendía a las alternativas contrapuestas al informe de los 12 “sabios” que el Gobierno propuso. Y anticipábamos que otros, que no sabemos si son más sabios, pero seguro que son más veraces, estaban preparando un contrainforme basado en medidas alternativas que respetan los derechos de los pensionistas y demuestran que el sistema es viable. Este informe ya se ha hecho público y se puede leer (picar aquí) y, si se considera justo, se puede firmar la adhesión a la propuesta. 

Por si se desea consultar el informe de los 12 sabios del Gobierno, picar aquí. 

Nota: Creo que merece la pena informarse bien dedicando el tiempo necesario para analizar los dos informes porque a la postre todos estamos o estaremos padeciendo o disfrutando los efectos de según qué reforma se haga del sistema de pensiones. Conocidos nuestros derechos, nuestro deber es presionar para que se cumpla el mandato de la Constitución, no solo por la paga, sino por la dignidad.