10 dic. 2013

Día Mundial de la Declaración Universal de Derechos Humanos

Hoy se cumplen 65 años de la declaración de los derechos de todas las personas que conviven en este azaroso mundo. La lectura de algunos de los considerandos del Preámbulo, que ofrecemos al final, ya orienta sobre el alcance de tan trascendente paso en la historia de la Humanidad. Los 30 artículos que contiene significan una revolución ante las políticas que se aplican en la totalidad de los países, desde los considerados más democráticos hasta los más tiránicos.

Las recientes declaraciones de elogio enfervorizado de todos los poderosos del mundo a la muerte de Mandela han puesto de manifiesto la hipocresía de los gobernantes, que reconociendo que el papel de los políticos es la defensa de los derechos de los ciudadanos, como hizo inequívocamente Madiba, sin embargo, practican políticas que benefician descaradamente a los ricos y condenan a la pobreza a muchos ciudadanos.

Pese a que el apartheid ha desaparecido oficialmente de Suráfrica, otro apartheid global está imponiendo con beligerancia la clase dominante de los ricos, con la connivencia de los políticos que no dudan en adulterar las democracias: es el del mundo de los ciudadanos víctimas de políticas deshumanizadas; el de las poblaciones que padecen los horrores de las guerras; el de los seres humanos confinados en campos de refugiados; el de los que buscan refugio en los países mal llamados desarrollados, huyendo de las persecuciones políticas o de la hambruna; el de todos los pobres del planeta ––que el alcalde quiere erradicar de nuestra ciudad multando con hasta 900 euros a los que hurgan en los contenedores de basuras––… Es una doble burla a los derechos humanos.

No es mal momento para reflexionar sobre los derechos de todas las personas con el fin de que cada cual oriente sus acciones a que se consigan respetar y obligar a los políticos a que los consideren su objetivo primordial en sus modos de gobernar. Con ello evitarían que la ciudadanía acosada, más lúcida, concienciada y rebelde, reclamara por vías contundentes el cumplimiento de esos justos derechos. Todo esto se propone con reivindicativa exigencia desde los considerandos del Preámbulo hasta el último artículo de la Carta Magna Universal proclamada en 1948. Veamos cómo comienza el Preámbulo:

«Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones… »

(Completar la lectura a través de este enlace)

5 comentarios:

  1. Magnífica entrada que nos hace reflexionar sobre la trascendencia de la Declaración de los DDHH en 1948 y su sistemático incumplimiento por los Estados, debido a intereses espurios.
    Jeane Kirkpatrick (consejera en política exterior de Reagan y después su representante permanente en la ONU), dijo que esta lista era una “carta a Papá Noel”. (Recordemos que Mandela decía: “Siempre parece imposible hasta que se hace”)
    Incluso siguiendo la línea de la Srª. J. K, diremos que cartas a Papá Noel se hacen realidad por medio de amigos, familiares….de quienes las escriben.
    Pues bien, los gobiernos ¡tienen la obligación de hacer realidad, de cumplir la Declaración de DDHH! gobernando para todos los ciudadanos, poniendo en marcha leyes que “no” favorezcan a los ricos –haciéndolos aún más ricos- y desatiendan a los pobres –hundiéndolos cada vez más en su pobreza- Esto es, el nuevo “apartheid” del que, tan acertadamente, se habla en la entrada.
    Tienen que gobernar para el bien común, para todas las personas porque la Declaración de los DDHH es UNIVERSAL y afecta por tanto a toda persona por el hecho de nacer, independientemente del lugar que sea. No es una ilusión, ¡es un derecho!.
    Claro está que los políticos, generalmente y a cualquier nivel en connivencia con el “capital” y perseguidores del pobre (muy bien apuntado en la entrada el ejemplo del alcalde de Córdoba), no lo van a hacer.
    ¿Cómo se logrará entonces? La única manera es la formación, convencimiento y unión de una gran mayoría ciudadana que forme un “contrapoder” al poder constituido y le diga: “hasta aquí”. Hay que actuar rápido porque nos lo están robando todo. ¡Que no nos roben también la dignidad!

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  2. ¡Preciosa entrada!
    Me parece muy interesante resaltar cómo a muchos poderosos se les llena la boca alabando y poniendo de manifiesto la importancia de los derechos humanos, cuando ellos mismos no son capaces de mover un dedo para defenderlos. En este día y siempre, debemos luchar pacíficamente para que cada persona tenga lo mínimo para vivir. Mucho ánimo para todos y todas. ¡Juntos podemos conseguirlo!

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  3. Como vengo comentando en artículos anteriores, seguís añadiendo interesantes argumentos que enriquecen el contenido de los temas que tratamos. E insisto en que ha llegado el momento de que colaboréis con algún artículo que seguro que interesará a nuestros seguidores. ¡Animarse!

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  4. MARAVILLOSO
    Como bien dices en tu entrada la hipocresía,rige a la mayoría de los políticos. Aun queda mucho por lo que luchar,lo que no podemos hacer es rendirnos.Deberíamos ser más , los que leyéramos estas cosas y nos concienciáramos de que esto no se va a arreglar sin involucrarnos todos. Hay personas que no tienen dignidad ,pero no debemos permitir ,que los que la tenemos, nos la arrebaten.

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  5. Anónimo:
    Gracias, pero lo de "MARAVILLOSO" es una amable exageración.
    Con lo de la dignidad llevas razón, pero si cada uno de nosotros convencemos a otros y a otras de que la dignidad no se pierde, sino que nos la quitan y que hay que luchar por recuperarla, seríamos cada vez más, como muy bien reclamas.
    Y, por supuesto, hay que ser vigilantes para que, con engaños, no nos la arrebaten.

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