23 jun. 2014

Córdoba enloquece

Ayer, 22 de junio de 2014, al final de la tarde, un estruendo ensordecedor de bocinas, gritos y petardos inundando las calles de la ciudad nos sorprendió sin saber a qué podía deberse tanta muestra de jolgorio. 

¿Por fin los cien mil parados cordobeses habían encontrado empleo? ¿O es que los cientos de desahuciados habían recuperado sus casas? ¿Se trataba quizás de que los ladrones de guante blanco habían entrado en masa en la cárcel? ¿Podría ser que el gobierno hubiera anunciado que de ahora en adelante  aplicaría políticas pensando en los que menos tienen obligando a que los más ricos paguen las consecuencias de la crisis económica que ellos provocaron? ¿A ver si Felipe VI se ha cansado de reinar y acaba de abdicar? ¿No será más probable que la ciudadanía haya comprendido por fin que si no se rebela contra las políticas injustas e inhumanas todo irá empeorando?

No tardamos en enterarnos de que la cosa era de mucho mayor calado: El equipo del Córdoba C. F. acababa de empatar el partido contra Las Palmas, lo que suponía que la temporada que viene jugaría en Primera División, para lo que había tenido que esperar 42 años. Me alegro. ¡Enhorabuena!



15 jun. 2014

Monarquía o República



No cabe duda de que la monarquía, presentada como única alternativa, fue refrendada por el pueblo español en 1978. Pero aquellas circunstancias históricas (la amenaza del ejército con vocación golpista era real) no permitieron arriesgar que se planteara si monarquía o república. Así que, aunque la monarquía venía impuesta por el régimen franquista, casi todas las fuerzas políticas de ideología republicana consideraron que, en ese momento, el objetivo prioritario era conseguir la democracia.

Sobre aquella decisión forzada planea una sombra de legitimidad. Como actualmente aquella amenaza no existe, parte de la ciudadanía (ante los últimos síntomas de que el régimen ha entrado en una fase de decadencia y desprestigio puestos de manifiesto en la forma inhumana de gestionar la crisis al tiempo que han ido aflorando los escandalosos casos de corrupción que están afectando a todas las instituciones, incluso a la hasta hace poco mantenida como ejemplar Casa Real, cuyo colofón ha sido la abdicación del Rey) ha manifestado su vocación republicana y pide la celebración de un referéndum.

Puede que aún permanezcan sobrevolando en el inconsciente de las masas aquellos fantasmas que creó la España franquista para justificar su golpe de estado y que la mayoría en este momento siga recelando de la república, y sea partidaria de la monarquía. Razón de más para que todas las fuerzas políticas consideraran ese referéndum como la última pieza que completaría el ciclo de la construcción democrática al ser aceptado el resultado por unos y otros sin que se impusiera la voluntad de una parte de la ciudadanía silenciando a la otra. Si se diera esa normalización jurídica y democrática, contribuiría a desterrar de la memoria colectiva española la perversa idea histórica, alentada por las élites dominantes, de que la república es sinónimo de caos. 

Aunque la mayoría apoyara la sucesión dinástica, los partidarios de la república podrían ir concienciando a la ciudadanía en los principios legítimos de esa cultura política a través del debate social y una formación profunda y responsable. Sin esos requisitos, un sistema republicano tampoco garantiza una democracia plena. 

Paradójicamente, una monarquía parlamentaria (pese a su anacronismo y contradicción en su término) con la transparencia y controles debidos, puede desarrollar (como ha ocurrido hasta ahora en las del norte de Europa) un sistema razonablemente democrático. Desde luego, en igualdad de transparencia y de responsabilidad de las instituciones públicas, unido a la madurez y participación ciudadana, la forma auténticamente democrática es sin duda la república. 

2 jun. 2014

España en la encrucijada

El Rey acaba de abdicar hoy mismo. Habría que preguntarse por los motivos, ya que hace algo más de una semana aseguró que agotaría su reinado. Ni su salud ni los escándalos que han afectado a la Casa Real parecen ser los desencadenantes de tal decisión. Ni siquiera que las encuestas señalen que una gran mayoría de la ciudadanía suspende a la Corona.

Actualmente, la amplísima mayoría parlamentaria que respalda la sucesión en la persona del príncipe Felipe garantiza la continuidad de la Monarquía. Los resultados de las elecciones del 25-M al Parlamento Europeo han podido desconcertar a los dos partidos mayoritarios y hacer temer que, si continuara la tendencia, no alcanzarían la mayoría suficiente en las próximas generales que pondría en peligro la sucesión y con ello la propia Monarquía.

Así que todas estas circunstancias que confluyen con una crisis de todas las instituciones sumadas a la crisis económica y al hartazgo de una ciudadanía abandonada por los gobernantes han podido propiciar una estrategia que se podrá vender como una etapa ilusionante de cambio y que puede resucitar los decadentes sentimientos patrióticos en torno a la Monarquía. Si se sigue imponiendo la actual tendencia anticonstitucional de consolidar un Estado confesional, podriamos ver resucitar una vieja troica: Dios, Patria, Rey.

La construcción de un Estado es responsabilidad de todos los ciudadanos y ciudadanas que lo constituyen. Si los políticos gozaran de una verdadera vocación democrática, tendrían la congruencia de devolver al pueblo la voz y el voto para que decidieran libremente sobre la forma de Estado que desean para España.