2 jun. 2014

España en la encrucijada

El Rey acaba de abdicar hoy mismo. Habría que preguntarse por los motivos, ya que hace algo más de una semana aseguró que agotaría su reinado. Ni su salud ni los escándalos que han afectado a la Casa Real parecen ser los desencadenantes de tal decisión. Ni siquiera que las encuestas señalen que una gran mayoría de la ciudadanía suspende a la Corona.

Actualmente, la amplísima mayoría parlamentaria que respalda la sucesión en la persona del príncipe Felipe garantiza la continuidad de la Monarquía. Los resultados de las elecciones del 25-M al Parlamento Europeo han podido desconcertar a los dos partidos mayoritarios y hacer temer que, si continuara la tendencia, no alcanzarían la mayoría suficiente en las próximas generales que pondría en peligro la sucesión y con ello la propia Monarquía.

Así que todas estas circunstancias que confluyen con una crisis de todas las instituciones sumadas a la crisis económica y al hartazgo de una ciudadanía abandonada por los gobernantes han podido propiciar una estrategia que se podrá vender como una etapa ilusionante de cambio y que puede resucitar los decadentes sentimientos patrióticos en torno a la Monarquía. Si se sigue imponiendo la actual tendencia anticonstitucional de consolidar un Estado confesional, podriamos ver resucitar una vieja troica: Dios, Patria, Rey.

La construcción de un Estado es responsabilidad de todos los ciudadanos y ciudadanas que lo constituyen. Si los políticos gozaran de una verdadera vocación democrática, tendrían la congruencia de devolver al pueblo la voz y el voto para que decidieran libremente sobre la forma de Estado que desean para España. 

3 comentarios:

  1. ¡Estupenda y muy interesante entrada! Me sumo a la ideas aquí expresadas y solo querría subrayar que el pueblo debe ser escuchado siempre, y más aún ahora, en esta coyuntura tan importante, ya es hora de que se le reconozca su "mayoría de edad". De forma pacífica todos y todas debemos reclamar este derecho. Mucho ánimo para todos, porque otra situación es posible.

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  2. Estupenda entrada que expone de forma oportuna, concisa y muy acertada el acontecimiento institucional de la semana: la abdicación del Rey quien, contra lo que venía afirmando, lo hace por sorpresa y en un momento, cuando menos, extraño.
    ¿Por qué ahora y tanta rapidez en coronar al nuevo Rey?
    ¿Es porque importantes poderes fácticos querrían y exigían tal cambio ya?
    ¿Es porque, como se apunta en la "entrada", los resultados de las elecciones europeas presentan un panorama político
    inesperado y más difícil de controlar en adelante por los partidos de siempre, si se confirma la tendencia?
    ¿Es porque las próximas elecciones serán municipales y recuerdan que tras unas municipales se instauró la República? Si es así, ¿por qué no hacer un referendum?
    La mayor parte de la ciudadanía simpatiza con la Corona y la consulta le sería totalmente favorable. ¿A qué tienen miedo?
    ¿No creéis que hay bastante opacidad en todo este asunto?
    Y por último, ¿no se nos debe al pueblo español una explicación?

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    1. No cabe duda de que la monarquía fue refrendada por el pueblo español en 1978. Pero aquellas circunstancias históricas no permitieron arriesgar (la amenaza del ejército era real) que se planteara si monarquía o república. Así que sobre aquella decisión planea una sombra de legitimidad. Hoy esa amenaza no existe. Como decís, puede que una gran mayoría en este momento sea partidaria de la monarquía. Razón de más para que un referéndum (con la reforma pertinente de la Constitución) completara el ciclo de la construcción democrática al ser aceptado el resultado por unos y otros. Los partidarios de la república han de formar a la ciudadanía en esa cultura política a través de debates y formación profunda. Sin esos requisitos, un sistema republicano no garantiza la democracia plena. Por el contrario, una monarquía parlamentaria (pese a su anacronismo y contradicción en su término) con la transparencia y controles debidos, puede llegar (como ocurre en las del norte de Europa) a desarrollar un régimen democrático estable. Desde luego, en igualdad de madurez y de responsabilidad ciudadana, la forma más democrática es sin duda la república.

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