3 sept. 2012

¿Qué pasa ahí arriba?



Amigo, ¿no lo estás viendo? Compañero, ¿es que no lo ves? Vecino, ¿no te estás dando cuenta? ¿Qué tiene que pasar para que todos los que están siendo “jodidos” por las políticas que favorecen a los de arriba reaccionen o al menos dejen de apoyarlas? ¿Es ceguera crónica? ¿Fanatismo? ¿Ideología? ¿“Pensamiento visceral”?

¿No lo veis? Les da igual que la crisis se profundice, que el paro siga creciendo, que el hambre se apodere de más de la quinta parte de la población, que se recorten servicios sociales y los ya exiguos sueldos de los trabajadores para costear los desmanes de los banqueros, que la democracia se desactive, que se burle la Constitución, que el Estado recule ante los intereses de la empresa privada... Todo eso, no solo parece no importarles a los que nos gobiernan sino que están demostrando que es la esencia de su dogma neocon, aplicado con alevosía por el otrora ¿socialdemócrata? ZP e impuesto a fondo y con vileza por el gris MR, siempre con la misma cantinela de que no hay otra alternativa –¡sí, la hay!,– que si Bruselas, que si los mercados... de espaldas al interés general de los ciudadanos. Es el método ladino, injusto e inhumano con el que, ante esta infernal crisis que ellos nos han provocado, los políticos occidentales de las últimas hornadas se confabulan y alían con la oligarquía global para allanarle –allanarse– el camino del poder económico absoluto, festín al que se incorporan, al compás de música sacra, durante y tras su actividad política. Todo, por supuesto, dentro de la legalidad que ellos mismos se hacen a la medida.

Pero no hay que preocuparse porque el actual gobierno va a poner coto a tal desmán y no va a permitir que los banqueros ganen más de 500.000 euros, aunque las pasen canutas para llegar a fin de mes. Aún así, los ciudadanos no satisfechos con esto pueden preguntarse ¿en qué hucha guardan los amos del mundo el botín sustraído y que dicen que equivale a los presupuestos de Estados Unidos y Japón juntos (21 billones de dólares, como mínimo)?  Sí, sí, donde estáis pensando: en los paraísos fiscales que hay fuera y dentro de casa sin contribuir con un solo céntimo a sacarnos de este infierno en el que nos han metido.

¿Que no todos los políticos contribuyen a este atraco? ¡Puede ser! Hay bellos discursos pero, por sus hechos (y por sus corbatas; mirad la foto) los conoceréis. Si es que estamos dispuestos a conocer qué está pasando ahí arriba, naturalmente. Y si después, dando un paso más allá, fuéramos capaces de plantarnos, provocar la ruptura de este sistema impuesto con engaño y exigir que surjan alternativas creíbles y justas, por supuesto.


Un pacto social tácito ha venido manteniendo hasta las últimas décadas un débil y engañoso equilibrio entre el bien común –a duras penas conquistado con una lucha heroica a través de los tiempos– y los intereses irrenunciables de los poderosos en el ámbito de las democracias accidentales. Pero desde la década de los ochenta el poder financiero mundial –¡es la globalización, ingenuos; y Davos su santuario!–  ha ido rompiendo ese pacto con la connivencia de los políticos, lo que está suponiendo el desmantelamiento del Estado de Derecho. La opinión pública tiene ahora más medios para desenmascarar toda esa podredumbre, pero está tardando en reaccionar porque se ve paralizada por un eficaz aparato represivo y una potente propaganda que arrastra a su favor a una gran parte de los ciudadanos.

¡Vecino, amigo, compañero! ¿Que aún seguís sin verlo claro?: Entonces: ¡Es que queréis seguir arrodillados ante el Santo Capitalismo que fagocita la democracia y demoniza la reacción política popular! Se perdona a los grandes defraudadores fiscales y a los corruptos que roban miles de millones mientras se crucifica a unos centenares de jornaleros que se exponen a los 50 grados del verano por esas carreteras y a ser detenidos y procesados por atreverse a denunciar una política de engaño y robo descarado de los medios de subsistencia de los ciudadanos más desafortunados. Este ensañamiento con los más débiles es una canallada porque ¡sí hay alternativas! Si seguimos sin querer verlas y exigirlas, la decencia seguirá huyendo por los sumideros de la injusticia y la insolidaridad, mientras aumenta el número de pobres con su pobreza, de enfermos con sus enfermedades y el sufrimiento físico y moral destruye sin piedad la vida de la mayoría de los seres humanos –porque los ricos, no nos engañemos, aman su dinero por encima de todas las cosas y estos políticos ¡qué bien los imitan!– sin que una colectiva y necesaria respuesta de personas justas intente poner fin a tanta maldad.

4 comentarios:

  1. Veía imposible superar las entradas anteriores pero, ésta, lo ha conseguido.
    Estoy totalmente de acuerdo con lo que se dice en ella.
    Si no reaccionamos ahora ¿cuándo lo haremos? ¡Reaccionar! y actuar con decisión, ecuanimidad y firmeza para frenar, de una vez, las funestas políticas antisociales que, con engaños y argucias, están implantando los responsables políticos y económicos de acuerdo a las ideas neocón, ultraconservadoras, que sólo buscan el interés del “Gran Capital” sin ningún reparo en que, para servir a tan “Alto Señor” –privilegio de una pequeña élite-, están hundiendo a millones de personas en la más profunda miseria.
    Es lamentable –cuando no patético- oír decir al Presidente del Gobierno: “Quien me
    obliga a tomar estas medidas es la realidad”
    Conviene decirle: Sr. Rajoy, Vd está al frente de un gobierno precisamente para gobernar por el bien de todos –no de minorías selectas-, precisamente para cambiar esa realidad que tan amarga está siendo para una inmensa mayoría del pueblo que Vd gobierna. Basta con aplicar otras alternativas ¡Que las hay y son viables!
    Si nos unimos y nos movilizamos estoy segura de que podremos decírselo.
    Ojalá lea esta entrada mucha gente y ¡REACCIONE!

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  2. Alondra, también tú te superas en exagerar al valorar mis palabras. En cambio aciertan las tuyas cuando dices que lo importante de un político es cambiar esa realidad tan injusta para la mayoría y no dejarse arrastrar por la realidad que imponen las minorías privilegiadas.
    Ojalá se cumplan tus deseos.

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  3. ¡Excelente entrada! Y como siempre, muy acorde con la situación precisa en la que estamos viviendo. Si tuviera que destacar una expresión, sería: "¡sí hay alternativas!", por supuesto que las hay, muchos grupos y muchos ciudadanos lo hemos manifestado así al gobierno, con nuestras actuaciones y nuestras movilizaciones pacíficas. Es necesario mostrar a todos de una vez por todas lo que está pasando, y hacerles ver que hay salidas, pero primero hay que darse cuenta de quiénes son los causantes de todo este juego: "los de arriba", que no son un ente abstracto, sino que tienen nombre y apellidos. Solo la visión crítica nos moverá al cambio.
    Enhorabuena, de nuevo, por la entrada, y mucho ánimo para todos y todas, porque juntos podemos.

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  4. Celebro que te guste, P. de C.
    A ver si son mayoría los que saben ver las causas de esta crisis y a quienes no hay que darles nuestra confianza. No perdamos la esperanza.

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