8 mar. 2012

Día Internacional de la Mujer

Aplazo el tema previsto porque nos pide paso el 8 de marzo y considero prioritario dedicar todo el interés a un problema que, en su vertiente más trágica, ya tratamos en una entrada el pasado mes de noviembre.

La injusta situación social, cultural y económica que padece la mujer en todo el mundo –en especial si es pobre, indígena y vive bajo regímenes autoritarios– se basa en la superior agresividad del hombre que en la conciencia colectiva de las tribus de todos los tiempos queda grabada como su natural posición de dominio sobre la mujer, subestimando su inteligencia, su dignidad y sus derechos. Así se legitima en todas las culturas el dominio del macho como algo que genera la propia naturaleza. No sería disparatado llamar a esto testosterocracia universal.

En el mundo desarrollado se libra la batalla cultural, social, legal, política y económica en unas condiciones de privilegio en relación con la mujer del tercer mundo. Aún así, no se ha conseguido la plena igualdad porque la resistencia al cambio viene determinada por una persistente mentalidad que impone históricamente el dominio del hombre. El mundo moderno, pese a las conquistas legales, sigue diseñado para perpetuar el ancestral papel de la mujer hogareña como una sobrecarga de su actividad profesional, que además de disponer de menos oportunidades está peor remunerada en comparación con el hombre.

Las religiones –que en su origen no parece que pretendan la desigualdad– en el contexto histórico y cultural en el que se desarrollan, olvidando los principios en la práctica, han contribuido secularmente al apuntalamiento del dominio del varón, que relega a la mujer a un papel secundario y sumiso en el ámbito familiar, social y religioso. Incluso en el mundo occidental el patrón religioso se desenvuelve en una serie de contradicciones que hacen ver claramente que la fraternidad no se identifica con la igualdad de género, ni en la organización jerárquica ni en su doctrina social ni, sobre todo, familiar: vincula los valores de la mujer –la virtud– a la sublimación de su diferencia biológica.
Hay situaciones incomparablemente más radicales en los estados teocráticos, en los que se ampara y se impone una cultura violenta en la que la mujer es considerada como un ser inferior.

La lucha por la igualdad está costando siglos de esfuerzo, sacrificio y muchas víctimas. Lo conseguido hasta ahora no ha sido dado gratuitamente. Si los hombres no cambian su mentalidad y su actitud, se tardará mucho más tiempo en que se haga realidad la igualdad universal de los derechos de las mujeres, lo que supondrá alargar su injusto, penoso y humillante estatus social.

El DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES ha de entenderse como un aldabonazo que obligue a los hombres de todo el mundo durante todo el año y para siempre a reorganizar las sociedades, empezando por la familia propia, en función del inalienable derecho a la igualdad de géneros. La mujer, cuando no se sienta capaz de liberarse, ha de ser apoyada para superar su estado alienante de sumisión que la inclina a justificar su condición de inferior. La infancia debe educarse en el principio de igualdad para que cambien las actitudes en el futuro.
¡Ánimo, mujeres!, que muchos hombres estamos en el empeño de que el cambio sea real. Vuestra capacidad para gobernar el mundo con más sentido común que lo han venido haciendo los hombres bien puede ilustrarse con el ejemplo de lo que han conseguido las mujeres en la actual Islandia (hacer clic).

Si se quiere tener una visión histórica del tema hacer clic en DIM

3 comentarios:

  1. ¡Preciosa entrada!
    La lucha por la igualdad entre hombres y mujeres es en este tiempo, más que nunca, muy necesaria.
    Busquemos entre todos y todas la forma de que la justicia más elemental, que es la de tener los mismos derechos, se lleve a cabo aquí y en todos los lugares del mundo.
    Hoy es el día de la mujer, decir mujer lleva consigo, siempre, ser trabajadora, aunque, por desgracia, no siempre reconocida ni remunerada.
    ¡Mucho ánimo a todos y a todas para conseguir la igualdad!

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  2. Estupenda esta entrada sobre el D. I. de la Mujer
    Aunque vivimos en una sociedad donde la mujer ha conseguido ciertos derechos, desgraciadamente, lo logrado es una mínima parte de lo que, por justicia, se le debe.
    Queda, por tanto, mucho por hacer aún, siendo totalmente necesario un cambio de mentalidad en determinados sectores de la ciudadanía y las instituciones –hombres, mujeres, religiosos, políticos, académicos…- que siguen considerando a la mujer como un ser menor de edad o, en todo caso, no equiparable al hombre.
    En este sentido, el diccionario de la R.A.E. muestra ejemplos muy curiosos. Diré solo uno. Juez: persona que tiene autoridad y potestad para juzgar y sentenciar./ Jueza: mujer que “desempeña el cargo de juez”.//Mujer del juez. ¿No debería definirse: persona que tiene autoridad y potestad…?
    Para llegar a este cambio es imprescindible comenzar por la educación de la infancia. Si niños y niñas se educan considerándose PERSONAS IGUALES, ¡venceremos la discriminación! Y esto es válido para todas las sociedades, incluso las más discriminatorias.

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  3. P.de C. y Alondra:
    Os agradezco vuestros comentarios que dan en el clavo en un asunto tan penoso y tan lento de resolver. Pero desde luego será el tesón y el esfuerzo de muchos el que consiga poneros en el nivel de igualdad que como personas os debe la sociedad, superando tanta palabrería y demagogia con la que suele abordarse el problema desde la responsabilidad política, pero también desde el día a día en el hogar, en el trabajo y en todas las relaciones sociales.El mensaje machista que perpetúa las actitudes de dominio suele ser tan sutil que solo con una mente alerta, firme y comprometida se puede eliminar.

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