28 oct. 2015

LA VERDADERA HISTORIA DEL GENIO DORMIDO (versión con audio)

En una entrada anterior se editó esta historia. Ahora se trata de una nueva versión, dramatizada y con montaje de audio. Espero que no sean demasiado exigentes ya que se trata de un trabajo hecho con más voluntad que pericia. De todos modos el mensaje espero que haga reflexionar sobre la situación grave en que se encuentran algunas mujeres y la necesidad de que los hombres hagamos una piña con ellas para que no se vulneren sus derechos. Hay que conseguir que la igualdad sea un hecho y desterrar toda forma de violencia
.
 Me ocurrió hace años. Como un extraño sueño, un hecho increíble cambió mi vida. Algo me despertó una noche. Encendí la luz, pero no vi nada raro y la apagué. Aparentemente tranquilo, intenté dormirme de nuevo pero no pude.

 De pronto, oí como un susurro; una especie de ligero gemido que no supe localizar. Creí ver cómo se movían las sombras que apenas emergían en la amenazadora oscuridad a la par que sonaron crujidos en el armario. Los latidos del corazón empezaron a resonarme con fuerza en la garganta y me escondí bajo la sábana, sin dejar de estar alerta.


 ¡Y, de pronto, ocurrió! Una profunda, débil voz sonó con nitidez. Esta vez, muy cerca, como de alguien que se hubiera metido en mi cama. El terror hizo que la sangre se me agolpara como un torrente en mi cabeza. Creí que me iba a morir.


 Sin que apenas salieran de mis labios las palabras, pregunté:


 YO.- “¿Quién eres?”


 La voz extraña, para intentar calmarme, me dijo:


 Voz.- “No tengas miedo, Pablo, soy tú mismo. Estoy dentro de ti.”


 YO.- “¡Eso es imposible! ¡Estaré viviendo una pesadilla!”.


 Respondí bastante aturdido. Y enseguida, como adivinándome el pensamiento, la voz trató de tranquilizarme:


 VOZ.- “No es una pesadilla, soy tu genio. Has de saber que en cada persona habita un genio dormido: yo soy el tuyo”.


 La kafkiana conversación iba añadiendo a mi pánico una creciente perplejidad. Aún así, me atreví a seguir preguntando:


YO.- “Si estás dormido, ¿cómo es que me hablas?”


GENIO.- “¡Ah!, ese es el gran prodigio: Todos los genios que habitan en cada persona están dormidos hasta que algo importante en sus vidas los despierta; a ti te ocurrió ayer en el Instituto y has conseguido que durante la noche ocurra el lento despertar”.


YO.- “Pero, es que yo no recuerdo lo que hice ayer”.


GENIO.- “Sí, superaste tu miedo, ¿no te acuerdas?”.


YO.- “No. ¡Ah, bueno!, ¿lo de mi compañera Cris?”.


GENIO.- “Sí, ese mentecato y machista de Man no dejaba de acosarla desde que la conoció, ¿lo recuerdas ahora?”.


YO.- “¡Claro! Yo sufría viéndola sufrir pero no me atrevía a decir nada porque Man es muy violento y me temblaban las piernas solo con pensar enfrentarme a él. Y como en el Instituto nadie decía nada…” 


GENIO.- Pero tú sí te atreviste.


 YO.- “¡Sí! ¡Sí! Y ahora que he evitado el sufrimiento de Cris me siento otra persona.”


GENIO.- “Pues eso es solo el principio. Orientado con mi consejo y fortalecido con mi coraje te atreverás a unirte a los que defienden los derechos de la gente.”


 A partir de entonces, armado de valor, no dejé de salir a la calle cada vez que era preciso defender los derechos cívicos frente a los poderosos que se olvidan de gobernar para el pueblo. Me sentí mejor persona, contagié mi alegría de vivir con dignidad y, pasados los años, conseguí que muchas más personas fueran capaces de despertar su genio para luchar por sus derechos.


 Y las palabras del Genio han obrado el prodigio de hacerse realidad: ¡Toda esa buena gente ha superado su miedo!


 José Castaño Hinojo. FCSM EVE. Córdoba. 2015

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